Principios prácticos para efectuar buenas adquisiciones de productos farmacéuticos
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Selección y cuantificación de los medicamentos

4. Las actividades de adquisición del sector público deberían limitarse a la elaboración de una lista de medicamentos esenciales o a un formulario nacional/local.

Justificación y explicación

Ningún sistema público o privado de asistencia sanitaria del mundo puede permitirse adquirir todos los medicamentos que se ofrecen en el mercado. Los recursos son limitados y debe hacerse una selección. Una lista limitada, basada en la lista de medicamentos esenciales o en un formulario farmacéutico, en la cual se enumeren los fármacos que se adquirirán regularmente, es uno de los modos más eficaces de controlar los gastos en medicamentos.

Desde hace más de 20 años los sistemas de salud tanto de países industrializados como de países en desarrollo utilizan un formulario elaborado en el país o una selección de fármacos, basados en el concepto de medicamentos esenciales. Ello permite que el sistema de salud concentre sus recursos en los medicamentos más eficaces con relación a los costos y más asequibles para tratar los problemas de salud más frecuentes. La selección de medicamentos basada en un formulario nacional o en una lista confeccionada en el país permite concentrar la atención en un número limitado de productos. La adquisición en grandes cantidades puede fomentar la competencia y dar lugar a la obtención de precios más competitivos. La reducción del número de artículos también simplifica otras actividades de gestión de los suministros y reduce los gastos de inventario.

Aspectos prácticos

Algunos sistemas de salud públicos y privados limitan estrictamente la adquisición de medicamentos a una lista de medicamentos esenciales. Sin embargo, en la mayoría de los casos existen mecanismos para atender a las necesidades especiales, lo que permite adquirir ocasionalmente medicamentos no incluidos en la lista, previa aprobación por funcionarios superiores.

5. Los documentos de adquisición y licitación deberían enumerar los medicamentos por su denominación común internacional (DCI), o nombre genérico.

Justificación y explicación

Las DCI están ampliamente aceptadas como norma para designar los medicamentos en una lista de adquisiciones o en un llamado a licitación. Aunque es más evidentemente aplicable cuando se adquieren medicamentos de diversas procedencias, el nombre genérico también debería utilizarse cuando se adquieren productos de una sola procedencia. Cuando se adquieren productos que podrían presentar problemas de equivalencia o bioequivalencia farmacéutica, en el pedido se deberían especificar las normas de calidad sin mencionar marcas patentadas específicas.

Aspectos prácticos

Ello no significa que los proveedores de marcas queden excluidos de participar en las licitaciones, ya que pueden ofrecer productos más eficaces con relación a los costos, e incluso ofrecer determinados medicamentos de marca a precios más bajos que los de los competidores genéricos. No obstante, todos los medicamentos suministrados al sistema de salud pública deben estar etiquetados de manera apropiada, de conformidad con las normas establecidas por la ley (o de conformidad con las instrucciones de etiquetado); además del nombre de la marca que pueda figurar en la etiqueta, deben aparecer en un lugar destacado de ésta las DCI correspondientes.

6. Las cantidades que figuran en el pedido deben estar basadas en una estimación fiable de la necesidad real.

Justificación y explicación

Se requiere una cuantificación exacta de los productos que se habrá de adquirir, para evitar el agotamiento de las existencias de algunos medicamentos y la acumulación de excedentes de otros. Además, si los proveedores consideran exacta la estimación de las cantidades pedidas, se mostrarán más dispuestos a ofrecer el precio competitivo más bajo por un contrato de una cantidad estimada.

Aspectos prácticos

El consumo pasado es la medida más fiable para predecir y cuantificar la demanda futura, siempre y cuando las existencias no se hayan agotado y los registros del consumo sean razonablemente exactos. Esos datos sobre el consumo se deben reajustar según los cambios conocidos o previstos de la morbilidad, factores estacionales, los niveles de servicio, las modalidades de prescripción y la concurrencia de los pacientes. La desventaja de basar la cuantificación únicamente en el consumo pasado es que en el futuro se perpetuará cualquier modalidad existente de uso irracional de medicamentos.

En muchos países, los datos sobre el consumo son insuficientes o no reflejan la demanda real porque a veces se agotan las existencias y porque los medicamentos no siempre se utilizan de forma racional. En esos casos se pueden aplicar técnicas basadas en la morbilidad y extrapoladas al consumo para prever las adquisiciones necesarias. Esas técnicas, en particular el método basado en la morbilidad, también deberían utilizarse periódicamente para examinar la lógica del consumo pasado: se compara el consumo efectivo con la necesidad estimada de tratamiento de las enfermedades comunes sobre la base de protocolos modelo de tratamiento y de datos epidemiológicos.

Cuando no se dispone de fondos para adquirir todos los medicamentos en las cantidades que se han estimado necesarias, en la lista de adquisiciones es preciso establecer prioridades para adaptarse a los recursos financieros disponibles. Pueden utilizarse varias técnicas, como el análisis VEN (vital, esencial y no esencial), el análisis de categorías de tratamiento y el análisis ABC para determinar las prioridades y reducir las cantidades de los medicamentos menos eficaces con relación a los costos. Antes de adoptar cualquier decisión relacionada con la reducción de las adquisiciones debería establecerse una lista de prioridades «VEN». Estos instrumentos se examinan en mayor detenimiento en otras publicaciones.1,2

1 Management Sciences for Health, en colaboración con el Programa de Acción sobre Medicamentos Esenciales de la Organización Mundial de la Salud. Managing drug supply, 2ª edición. Publicado por J. D. Quick, J. Rankin, R. Laing, R. O'Connor, H. V. Hogerzeil, M. N. G. Dukes y A. Garnett. Hartford, CT: Kumarian Press; 1997.

2 Organización Mundial de la Salud. Estimating drug requirements: a practical manual. Ginebra: OMS; 1988. WHO/DAP/88.2.

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