Inducción del trabajo de parto para mejorar los resultados de nacimiento en mujeres a término o después del término

En comparación con la espera indefinida o de al menos una semana para que el trabajo de parto se inicie espontáneamente, la inducción del trabajo de parto después de las 41 semanas de gestación está asociada con una reducción en la mortalidad perinatal. La inducción del trabajo de parto puede ayudar a reducir la necesidad de un monitoreo adicional de las mujeres y reducir la duración de hospitalización, especialmente en aquellos lugares donde las mujeres deben ser hospitalizadas con anterioridad para evitar la situación en la que no puedan llegar al hospital en caso de emergencia.

Comentario de la BSR por Cuervo LG

1. RESUMEN DE LA EVIDENCIA

La evidencia disponible de estudios observacionales relaciona el embarazo prolongado con el aumento de la morbimortalidad perinatal. Esta revisión sistemática (1) resume la mejor evidencia disponible sobre la efectividad de la inducción del trabajo de parto a término o después del término para reducir la morbimortalidad perinatal.

Se incluyeron 19 estudios clínicos controlados aleatorizados. La política de inducción del trabajo de parto al cumplir las 41 semanas o más se asoció con la reducción de la mortalidad por todas las causas (Riesgo relativo [RR]: 0.30, intervalo de confianza [IC] del 95%: 0.09 a 0.99] y las muertes perinatales relacionadas con anomalías no congénitas (0 muertes versus 7 muertes). Un número menor de niños en los grupos de inducción inmediata tuvo síndrome de aspiración de líquido amniótico meconial.

Esta revisión actualiza y reemplaza la versión anterior redactada por Crowley (2). Las principales diferencias en esta actualización son las siguientes: (i) la versión actual se centra solamente en la inducción del trabajo de parto a término o después del término en contraposición con otras intervenciones revisadas en la versión anterior; (ii) excluye los estudios clínicos cuasi aleatorizados (o asignación alternada) y (iii) incluye seis estudios clínicos publicados desde la última actualización de la versión anterior.

2. RELEVANCIA EN LUGARES DE ESCASOS RECURSOS

2.1. Magnitud del problema

En algunos estudios observacionales realizados de forma rigurosa, se encontró que la incidencia del embarazo prolongado alcanzó el 14% (3). Sin embargo, informes de diferentes lugares sugieren que varía entre el 3% y el 14%, independientemente del origen étnico (3, 4, 5, 6). El embarazo prolongado puede ser la indicación más frecuente para la inducción del trabajo de parto (7). En un hospital universitario de Colombia, por lo menos el 50% de las prescripciones de monitoreo fetal prenatal se realizaron debido a la indicación de embarazo prolongado (5).

Aunque en la mayoría de los casos el embarazo prolongado culmina en un parto y trabajo de parto sencillos, pueden ocurrir complicaciones graves. Las consecuencias clínicas frecuentes del embarazo prolongado incluyen macrosomía fetal, trabajo de parto difícil o detenido, insuficiencia placentaria, traumatismo obstétrico y aspiración meconial.

El tratamiento del embarazo prolongado es mejor en centros de atención de la salud, en donde se puede realizar el monitoreo de la paciente y tienen instalaciones para el tratamiento de las complicaciones. Cuando no se cuenta con las capacidades mencionadas, la inducción del trabajo de parto se torna riesgosa. Sin embargo, dado que muchas mujeres en los países en vías de desarrollo no tienen acceso a dichas instalaciones de atención de la salud, el embarazo prolongado sigue siendo un problema de salud importante. En lugares aislados alejados de los hospitales en los países en vías de desarrollo, la inducción del trabajo de parto con frecuencia se realiza con remedios caseros y medicamentos populares. En Sudáfrica, las hierbas medicinales como el "isihlambezo" son de uso masivo (8) y muchos extractos vegetales tienen efectos uterotónicos comprobados (9).

2.2. Aplicabilidad de los resultados

Si bien la mayoría de los estudios clínicos se llevaron a cabo en países industrializados, algunos fueron realizados en varios países de bajos y medianos ingresos (China, India, Tailandia, Turquía). Los estudios clínicos incluidos en esta revisión se centraron en el uso de fármacos utilizados para la inducción del trabajo de parto. La respuesta biológica a la inducción del trabajo de parto puede ser similar en todo tipo de ámbito. Sin embargo, a causa de la escasez de personal, en muchos hospitales de países en vías de desarrollo podría resultar difícil satisfacer los requerimientos de monitoreo durante la inducción del trabajo de parto.

2.3. Implementación de la intervención

Se recomienda la política de inducción de rutina del trabajo de parto después de haber cumplido la semana 41. Esta intervención permitiría reducir la necesidad de un monitoreo adicional de las mujeres y reduciría el tiempo de hospitalización, especialmente en aquellos lugares donde las mujeres deben ser hospitalizadas anticipadamente para evitar la situación en la que no puedan llegar al hospital en caso de emergencia. Una consideración importante es la necesidad de determinar de manera precisa la edad gestacional. Si la edad gestacional es dudosa, esta política debe implementarse con cautela.

3. INVESTIGACIÓN

Para la inducción del trabajo de parto, en muchos lugares se utilizan con regularidad gran cantidad de intervenciones complementarias con medicinas autóctonas y populares, aunque todavía no se las ha estudiado adecuadamente. En general, estas intervenciones son accesibles, de bajo costo y bien aceptadas. Algunos de estos remedios, como tomar té de hojas de frambuesa o té de manzanilla, comer curry picante, isihlambezo y tener relaciones sexuales en la última etapa del embarazo, quizás ameriten evaluaciones rigurosas por medio de estudios clínicos controlados aleatorizados.

En lugares donde no se dispone de instalaciones para el monitoreo fetal, existe la necesidad de realizar estudios clínicos controlados aleatorizados de mayor potencia estadística (ECA), con criterios de elegibilidad bien definidos y resultados clínicos para embarazos prolongados (3).

En estos estudios clínicos se deberían recolectar datos sobre los efectos beneficiosos y los posibles efectos adversos de las intervenciones.

Referencias

  • Gülmezoglu AM, Crowther CA, Middleton P. Induction of labour for improving birth outcomes for women at or beyond term. Cochrane Database of Systematic Reviews;Issue 4, 2006.
  • Crowley P. Interventions for preventing or improving the outcome of delivery at or beyond term. Cochrane Library;Issue 2, 2000.
  • Bakketeig L, Bergsjø P. Post-term pregnancy: magnitude of the problem. In: Chalmers I, Enkin M, Keirse MJNC, eds. Effective care in pregnancy and childbirth. Oxford: Oxford University Press 2000;765-775.
  • Prolonged pregnancy. Review of the literature. Journal de gynecologie, obstetrique et biologie de la reproduction 1995;24(7):739-746.
  • Botero LF, Revollo F, Ardila J, De León D. Embarazo prolongado. In: Botero Arismendy LF, Ardila Montealegre J, Michelsen Rueda J, Rentería Cabrera LF, editors. Teorías y normas para el manejo de entidades gineco-obstétricas. Bogotá D.C.: CEJA 1995;225-233.
  • Vintzileos AM, Ananth CV, Smulian JC, Scorza WE, Knuppel RA. The impact of prenatal care on neonatal deaths in the presence and absence of antenatal high-risk conditions. American journal of obstetrics and gynecology 2002;186:1011-1016.
  • Chamberlain G, Zander L. ABC of labour care: induction. British medical journal 1999;318(7189):995-998.
  • Mitri F, Hofmeyr GJ, Van Gelderen CJ. Meconium during labour: self-medication and other associations. South African medical journal 1987;71:431-433.
  • Katsoulis LC, Veale DJH, Hofmeyr GJ. South African traditional remedies used during pregnancy. Southern African ethnobotany 2000;1:13-16.

Este documento debería citarse como: Cuervo LG. Inducción del trabajo de parto para mejorar los resultados de nacimiento en mujeres a término o después del término Comentario de la BSR (última revisión: 28 de diciembre de 2006). La Biblioteca de Salud Reproductiva de la OMS; Ginebra: Organización Mundial de la Salud.

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