Antibióticos para el tratamiento de la vaginosis bacteriana en el embarazo

El tratamiento de la vaginosis bacteriana con antibióticos por vía oral disminuye el riesgo de rotura prematura de membranas antes del inicio del trabajo de parto y el de tener un recién nacido de bajo peso al nacer, pero no el riesgo de parto prematuro antes de las 37 semanas de gestación. Dado que es poco probable que los beneficios mencionados anteriormente mejoren el bienestar neonatal, en los países en vías de desarrollo puede no haber justificación para implementar el tamizaje de rutina y el tratamiento de la vaginosis bacteriana.

Comentario de la BSR por Thinkhamrop J

1. RESUMEN DE LA EVIDENCIA

Según diversas pruebas, la vaginosis bacteriana (VB) aumenta el riesgo de parto prematuro y de rotura prematura de membranas antes del inicio del trabajo de parto. Esta revisión sistemática mostró que el tratamiento de la vaginosis bacteriana con antibióticos por vía oral durante el embarazo puede disminuir la proliferación de bacterias pero, por el contrario, es poco probable que reduzca el riesgo de rotura prematura de membranas antes del inicio del trabajo de parto y de parto prematuro antes de las 37 semanas. No obstante, el tratamiento antes de las 20 semanas de gestación y en mujeres con flora vaginal anormal puede reducir el parto prematuro antes de las 37 semanas.

Se incluyeron estudios clínicos aleatorizados controlados diseñados de manera adecuada y se analizaron los resultados de interés relevantes en la revisión.

2. RELEVANCIA EN LUGARES DE ESCASOS RECURSOS

2.1. Magnitud del problema

La vaginosis bacteriana es relativamente común. La prevalencia informada en embarazadas oscila entre el 14% y el 21% en países occidentales (1, 2, 3, 4). En Asia, la prevalencia informada de vaginosis bacteriana durante el embarazo es del 13.6% en mujeres japonesas (5), del 15.9% en las tailandesas (5) y del 18% en las de Indonesia (6). La prevalencia de la vaginosis bacteriana es más alta que la de otras enfermedades infecciosas durante el embarazo (como la bacteriuria asintomática, Neisseria gonorrhoea, Chlamydia trachomatis y Trichomonas vaginalis) y se cuenta con evidencia de un aumento en el riesgo de parto prematuro y rotura prematura de las membranas antes del inicio del trabajo de parto entre mujeres portadoras de vaginosis bacteriana. En teoría, existe la posibilidad de que el tratamiento de la vaginosis bacteriana durante el embarazo reduzca la tasa de parto prematuro en un número considerable de mujeres.

2.2. Aplicabilidad de los resultados

En conjunto, los resultados de la Revisión Cochrane serían aplicables a lugares de países en vías de desarrollo. Dos de los quince estudios incluidos fueron realizados en países en vías de desarrollo (Indonesia, Sudáfrica). Independientemente de la vía de administración y el tipo de antibiótico usado, la conclusión de esta revisión es que el tamizaje de rutina y el tratamiento de la vaginosis bacteriana en las embarazadas con la finalidad de prevenir el parto prematuro no son recomendables en esta etapa.

2.3. Implementación de la intervención

No se registra un efecto estadística o clínicamente significativo del tratamiento de la vaginosis bacteriana en la reducción de los partos prematuros que se producen antes de las 37 semanas de gestación, salvo que el tratamiento se realice en mujeres con flora vaginal anormal o antes de las 20 semanas de gestación. Según la evidencia disponible, el tratamiento no repercute en los resultados de salud. Si bien, como ya se mencionó, es posible que el tratamiento repercuta en los resultados de salud en grupos de alto riesgo, este puede reducir partos prematuros con menos de 37 semanas de gestación, pero se necesita más información para confirmarlo. Más aún, como se mencionó anteriormente, el diagnóstico de la vaginosis bacteriana durante las consultas de control prenatal probablemente sea difícil de implementar en países en vías de desarrollo porque se requieren personal capacitado y recursos. Los datos actuales no respaldan el uso de tamizaje y tratamiento de la vaginosis bacteriana como una estrategia para reducir la morbimortalidad perinatal de los partos prematuros.

3. INVESTIGACIÓN

Se necesitan estudios clínicos amplios para dilucidar si el tamizaje y tratamiento de la vaginosis bacteriana antes de las 20 semanas de gestación mejora los resultados maternos y neonatales. Las pruebas de tamizaje constituyen otro problema para el diagnóstico de la vaginosis bacteriana durante el embarazo, área en la que se necesita mayor investigación para encontrar pruebas más económicas y fáciles de utilizar.

Referencias

  • Krohn MA, Hillier SL, Eschenbach DA. Comparison of methods for diagnosing bacterial vaginosis among pregnant women. Journal of clinical microbiology 1989;27:1266-1271.
  • Martius J, Krohn MA, Hillier SL, Stamm WE, Holmes KK, Eschenbach DA. Relationship of vaginal lactobacillus species, cervical Chlamydia trachomatis, and bacterial vaginosis to preterm birth. Obstetrics and gynecology 1988;71:89-95.
  • Gravett MG, Nelson HP, De Rouen T, Critchlow C, Eschenbach DA, Holmes KK. Independent associations of bacterial vaginosis and Chlamydia trachomatis infection with adverse pregnancy outcome. JAMA 1986;256:1899-1903.
  • Watts DH, Krohn MA, Hillier SL, Eschenbach DA. Bacterial vaginosis as a risk factor for post-cesarean endometritis. Obstetrics and gynecology 1990;75:52-58.
  • Puapermpoonsiri S, Kato N, Watanabe K, Ueno K, Chongsomchai C, Lumbiganon P. Vaginal microflora associated with bacterial vaginosis in Japanese and Thai pregnant women. Clinical infectious diseases 1996;23:748-752.
  • Joesoef MR, Hillier SL, Wiknjosastro G, Sumampouw H, Linnan M, Norojono W, et al. Intravaginal clindamycin treatment for bacterial vaginosis: effects on preterm delivery and low birth weight. American journal of obstetrics and gynecology 1995;173:1527-1531.

Este documento debería citarse como: Thinkhamrop J. Antibióticos para el tratamiento de la vaginosis bacteriana en el embarazo: Comentario de la BSR (última revisión: 4 de julio de 2007). La Biblioteca de Salud Reproductiva de la OMS; Ginebra: Organización Mundial de la Salud.

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