Cardiotocografía prenatal para la evaluación fetal

La revisión no encontró evidencia clara de que en embarazos de alto riesgo la evaluación fetal mediante cardiotocografía prenatal beneficie a la madre o al feto. Los médicos deben saber que, aunque posiblemente esta intervención no incremente las probabilidades de cesárea, tampoco previene el riesgo de muerte perinatal.

Comentario de la BSR por Okusanya BO

1. INTRODUCCIÓN

La cardiotocografía (CTG) prenatal es una prueba de detección utilizada en el embarazo para identificar fetos con riesgo de desarrollar hipoxia. En función de los datos de estudios observacionales, se pensó originalmente que la cardiotocografía sería de gran valor para detectar resultados fetales deficientes tempranos, que indiquen la necesidad de intervenciones para mejorar las probabilidades de supervivencia de los neonatos (1). Sin embargo, los datos disponibles sugieren que cuando se utiliza la cardiotocografía como la «prueba sin estrés» o la «prueba de estrés durante las contracciones», puede llevar a que los médicos utilicen intervenciones innecesarias o inadecuadas como resultado de errores intraobservador e interobservador asociados con la interpretación visual. En embarazos de alto riesgo, la cardiotocografía no reactiva puede incluso estar asociada con una mayor morbimortalidad fetal (2). Debido a los errores asociados con la interpretación visual de los resultados de la cardiotocografía, se ha desarrollado un método computarizado de análisis, que otorga una interpretación más objetiva y confiable (3).

La mayoría de la carga global de muertes perinatales corresponde a países en desarrollo (4, 5), pero actualmente el uso de la cardiotocografía prenatal en lugares de escasos recursos es limitado. Una evaluación de la cardiotocografía prenatal en Nigeria encontró que las mujeres sometidas a una prueba sin estrés no reactiva tenían una probabilidad significativamente mayor de tener el parto por cesárea, mortalidad perinatal alta y neonatos pequeños para la edad gestacional. Los autores de ese estudio concluyeron que la prueba sin estrés no reactiva era una herramienta valiosa para la detección temprana de compromiso fetal (6). En los lugares de escasos recursos, en el futuro, la evaluación de la cardiotocografía prenatal es importante porque su uso puede aumentar a medida que más unidades obstétricas adquieran el equipo. Esta revisión Cochrane (7) evaluó la efectividad de la cardiotocografía prenatal para el monitoreo fetal en embarazos de alto riesgo con el objetivo de mejorar los resultados perinatales.

2. MÉTODOS DE LA REVISIÓN

Los autores de la revisión buscaron comparar los procedimientos sin cardiotocografía con los de cardiotocografía tradicional por un lado, y la cardiotocografía tradicional con la cardiotocografía computarizada, por otro. Realizaron búsquedas de estudios clínicos aleatorizados y cuasi aleatorizados que compararon la cardiotocografía prenatal (incluido el análisis de cardiotocografía computarizado) con métodos alternativos en las bases de datos del Registro Central Cochrane de Estudios Clínicos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials) y MEDLINE. Además, también se revisó la elegibilidad de actas de congresos y artículos relevantes mediante búsquedas manuales. En los estudios identificados, se evaluó la generación de secuencia, el ocultamiento de la asignación y el cegamiento adecuados.

Los criterios de inclusión y exclusión utilizados en esta revisión se asemejan a aquellos del sistema de revisión Cochrane. Los autores informaron que no hubo heterogeneidad ni sesgo de información, pero debido a los datos insuficientes, no se realizó análisis de subgrupo para embarazos de bajo riesgo y alto riesgo, gestación de feto único versus gestación múltiple y monitoreo por cardiotocografía antes de las 37 semanas de gestación versus el monitoreo por cardiotocografía después de las 37 semanas de gestación.

Los resultados primarios para la revisión fueron mortalidad perinatal y cesárea, y los resultados secundarios fueron mortalidad perinatal potencial, puntaje de Apgar menor que siete a los cinco minutos, admisión a la unidad de cuidados intensivos neonatales, edad gestacional al nacer y convulsiones neonatales.

3. RESULTADOS DE LA REVISIÓN

Se incluyeron en la revisión 6 estudios en los que participaron 2105 mujeres. En cuatro estudios (1656 mujeres) se compararon los procedimientos con o sin cardiotocografía prenatal, mientras que en otros dos estudios (469 mujeres) se comparó la cardiotocografía tradicional con un análisis de cardiotocografía computarizado. Ninguno de los estudios fue de alta calidad; dos estudios tuvieron generación de secuencia adecuada y ocultamiento de la asignación, pero el cegamiento en todos los estudios fue inadecuado.

Cuando se la comparó con los procedimientos sin cardiotocografía, el uso de la cardiotocografía tradicional no produjo diferencias significativas en los riesgos de mortalidad perinatal y cesárea para las mujeres. En cuanto a los resultados secundarios, la cardiotocografía tradicional no afectó significativamente los puntajes de Apgar menores que siete a los cinco minutos, la admisión a la unidad de cuidados intensivos neonatales ni las convulsiones neonatales; tampoco influyó en la edad gestacional al nacer.

Sin embargo, en comparación con la cardiotocografía tradicional, el uso de la cardiotocografía computarizada se asoció con una reducción significativa en la mortalidad perinatal (riesgo relativo [RR]: 0,20; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,004 a 0,88), aunque no hubo diferencias en el riesgo de cesárea para las mujeres, la detección de mortalidad perinatal potencialmente prevenible (mortalidad a causa de factores diferentes a anomalías congénitas letales), los puntajes de Apgar menores que siete a los cinco minutos, la duración de la hospitalización en la unidad de cuidados intensivos neonatales o la edad gestacional al nacer.

4. DISCUSIÓN

4.1. APLICABILIDAD DE LOS RESULTADOS

Esta revisión sistemática no encontró evidencia clara de que en embarazos de alto riesgo la evaluación fetal mediante cardiotocografía prenatal beneficie a la madre o al feto. Aunque posiblemente la cardiotocografía prenatal no incremente las probabilidades de cesárea, tampoco previene el riesgo de muerte perinatal. Las pruebas disponibles acerca del beneficio de la cardiotocografía prenatal tradicional en embarazos de alto riesgo dificultan la recomendación de su uso para la evaluación fetal. Más aún, la reducción de muerte perinatal asociada con el uso de la cardiotocografía computarizada se ve afectada por la calidad deficiente de los estudios incluidos en la revisión. El hecho de no haberse incluido estudios realizados en países de bajos ingresos hace que la efectividad de la cardiotocografía prenatal en estos lugares sea incierta.

4.2. IMPLEMENTACIÓN DE LA INTERVENCIÓN

Las pruebas disponibles sobre el uso de la cardiotocografía prenatal durante el embarazo para identificar fetos con riesgo de hipoxia no son suficientes para garantizar cambios en la práctica.

4.3. IMPLICACIONES PARA LA INVESTIGACIÓN

En vista de las pruebas actuales, la investigación nueva sobre la cardiotocografía prenatal debe centrarse en las complicaciones específicas en el embarazo con el fin de evaluar la utilidad de la cardiotocografía prenatal en esas afecciones. Además, se necesita evaluar su uso tanto en lugares de ingresos altos como bajos. Existe la necesidad urgente de reflejar evaluaciones adicionales de la cardiotocografía computarizada a pesar de las pruebas disponibles que apoyan su efectividad. Finalmente, no se debe olvidar la necesidad de evaluar la opinión de las mujeres y su satisfacción con la cardiotocografía.

Agradecimientos: Ninguno.

Referencias

  • Freeman RK, Anderson G, Dorchester W. A prospective multi-institutional study of antepartum fetal heart rate monitoring. I. Risk of perinatal mortality and morbidity according to antepartum fetal heart rate test results. American Journal of Obstetrics and Gynecology 1982;143:771-777.
  • Boehm FH, Salyer S, Shah DM, Vaughn WK. Improved outcome of twice weekly non stress testing. Obstetrics & Gynecology 1986; 67(4):566-568.
  • Dawes GS, Lobb M, Moulden M, Redman CWG, Wheeler T. Antenatal cardiotocography quality and interpretation using computers. British Journal of Obstetrics and Gynaecology 1992; 99:971-977.
  • Abu Habib N, Lie RT, Oneko O, Shao J, Bergs P, Daltveit AK. Sociodemographic characteristics and perinatal mortality among singletons in North East Tanzania: a registry-based study. Journal of Epidemiology and Community Health 2008;62:960-965.
  • Zupan J. Perinatal mortality in developing countries. New England Journal of Medicine 2005,352:2047-2048.
  • Fawole AO, Sotiloye OS, Oladimeji AO, Alao MO, Hunyinbo KI, Sadoh EA, Otolorin EO. Antenatal cardiotocography: experience in a Nigerian tertiary hospital. Nigerian Postgraduate Medical Journal 2008;15:19-23.
  • Grivell RM, Alfirevic Z, Gyte GML, Devane D. Antenatal cardiotocography for fetal assessment. Cochrane Database of Systematic Reviews 2010;Issue 1. Art. No.: CD007863; DOI: 10.1002/14651858.CD007863.pub2.

Este documento debería citarse como: Okusanya BO. Cardiotocografía prenatal para la evaluación fetal: Comentario de la BSR (última revisión: 1 de julio de 2010). La Biblioteca de Salud Reproductiva de la OMS; Ginebra: Organización Mundial de la Salud.

Compartir

Documentos relacionados

Acerca del autor