En el estudio Los Acuerdos de la OMC y la salud pública, que consta de un
total de 195 páginas, se explica la relación que los Acuerdos de la OMC guardan
con diferentes aspectos de las políticas sanitarias. La finalidad del informe es
proporcionar a quienes se encargan de formular, comunicar o debatir cuestiones
de política relacionadas con el comercio y la salud una visión más completa de
las cuestiones clave. El estudio abarca esferas como los medicamentos y los
derechos de propiedad intelectual, la inocuidad de los alimentos, el tabaco y
muchas otras cuestiones que han sido objeto de un apasionado debate. Con este
esfuerzo común, el primero en su género, la OMS y la Secretaría de la OMC han
tratado de ofrecer una exposición de los hechos pertinentes.
La Directora General de la OMS, Dr Gro Harlem Brundtland, y el Director
General de la OMC, Mike Moore, confirman en el prefacio que “hay mucho terreno
común entre el comercio y la salud”, aunque también lanzan el mensaje de que
“los responsables de la política sanitaria y de la política comercial no pueden
sino beneficiarse de una cooperación más estrecha para velar por la coherencia
entre sus respectivas esferas de responsabilidad”.
El estudio aclara que los países tienen derecho a adoptar medidas para
restringir las importaciones o exportaciones cuando esas medidas sean necesarias
para proteger la salud y la vida de las personas y de los animales o para
preservar a las plantas. Al liberalizar los servicios, conservan el derecho de
establecer reglamentaciones para fines de política interior, por ejemplo en
materia de salud. Se examinan ocho cuestiones concretas en materia de salud, a
saber, la lucha contra las enfermedades infecciosas, la inocuidad de los
alimentos, el tabaquismo, el medio ambiente, el acceso a los medicamentos, los
servicios de salud y la seguridad alimentaria, y algunas cuestiones que están
adquiriendo creciente importancia, como la de la biotecnología; en cada caso, se
citan ejemplos de las dificultades y oportunidades que conlleva la aplicación de
políticas comerciales y sanitarias coherentes.
“Los Acuerdos de la OMC no son ajenos a las cuestiones sanitarias. Es más, las
preocupaciones que afectan a la salud tienen prioridad sobre las que atañen al
comercio. De ser necesario, los gobiernos pueden hacer caso omiso de los
compromisos contraídos en el marco de la OMC con el fin de proteger la vida de
las personas. Por otro lado, la jurisprudencia de la OMC ha confirmado que la
salud humana es "de la mayor importancia", concluye el Director General Adjunto
Miguel Rodríguez Mendoza, principal coordinador de la aportación de la OMC a
este estudio.
“Una buena política pública debe basarse en datos bien fundamentados”, añade
el Dr Andrew Cassels, Director de la Unidad de Estrategia de la OMS. “En este
estudio, se resaltan las esferas en que los vínculos entre comercio y salud
merecen un análisis más detenido. Se subrayan también las ventajas que puede
presentar una estrecha colaboración entre los funcionarios responsables del
comercio y los encargados de la salud”.