Estas directrices de seguridad proporcionan recomendaciones para eliminar preparaciones farmacéuticas inutilizables en situaciones de emergencia y en países en transición que pueden no contar con asistencia y asesoramiento oficial, pero su objetivo no es reemplazar las leyes locales, regionales o nacionales sobre eliminación de medicamentos.
Se describen varios métodos para el tratamiento de productos farmacéuticos con un mínimo de riesgos para la salud pública y el ambiente, y apropiados para países con limitaciones de recursos y equipo. La adopción de las directrices por ministerios de salud, del medio ambiente y otros pertinentes, así como su aplicación práctica, contribuirá a la eliminación segura y económica de medicamentos inutilizables.
Desde el punto de vista ecológico, la opción para la destrucción de productos farmacéuticos es la incineración a alta temperatura en equipos especiales con adecuada limpieza de gases en los conductos. Sin embargo, este no es el único método que puede usarse para lograr una destrucción adecuada y, por otra parte, muchos países carecen de este equipo. Es por este motivo que se sugieren estas directrices como opciones provisionales prácticas para ayudar a quienes deban encargarse del desecho de medicamentos no deseados. Se proponen varios tratamientos y métodos de eliminación ligeramente menos seguros, pero que son aceptables desde el punto de vista del riesgo relativo si se consideran los peligros que entraña la eliminación inadecuada o si no se desechan. (véase la sección 1.8).