Los medicamentos esenciales constituyen uno de los medios más eficaces en relación a su costo de salvar vidas y mejorar la salud; en muchos países en desarrollo se destina a estos medicamentos del 20 al 40 por ciento del presupuesto de salud. Los costos crecientes y la escasez de recursos a menudo limitan la compra por los sistemas de salud pública de medicamentos suficientes para satisfacer las necesidades de los pacientes. No obstante, con frecuencia los medicamentos se gestionan y utilizan de forma ineficiente e irracional, debido a numerosos factores, como una capacitación inadecuada del personal de salud, la inexistencia de programas de actualización de conocimientos y supervisión permanente s, o la ausencia de información farmacológica actual, confiable y no sesgada. En particular, se producen las ineficiencias y problemas de uso de medicamentos siguientes:
• deficiente selección de medicamentos, sin tener en cuenta su eficacia relativa, la relación entre la eficacia y el costo o la disponibilidad local;
• prácticas de adquisición ineficientes que producen agotamientos de existencias, calidad deficiente, despilfarro o utilización de medicamentos más caros de lo necesario;
• prescripción que no se rige por los protocolos terapéuticos normalizados;
• prácticas de dispensación deficientes que dan lugar a errores de medicación y desconocimiento por los enfermos de las pautas posológicas;
• incumplimiento por los enfermos de las pautas posológicas e instrucciones terapéuticas.
La utilización de los medicamentos de forma ineficiente afecta a la seguridad y la calidad de la asistencia terapéutica y supone un despilfarro de recursos. Según la OMS (1985):
El uso racional de medicamentos implica la administración a los enfermos de medicamentos adecuados para sus necesidades terapéuticas, en dosis que satisfagan sus necesidades particulares (dosis, pauta posológica y duración correctas). Estos fármacos deben ser de calidad aceptable, deben estar disponibles y deben ofrecerse a los enfermos y la comunidad a un precio asumible y lo más reducido que sea posible.
Cuando el uso de los medicamentos no cumple las anteriores condiciones, con frecuencia se producen consecuencias indeseables de tipo sanitario o económico, como un efecto terapéutico insuficiente, reacciones adversas a los medicamentos, efectos secundarios e interacciones medicamentosas evitables y una creciente resistencia de las bacterias patógenas a los antimicrobianos; todo ello puede ocasionar un aumento del número o la duración de los ingresos hospitalarios, lo que conlleva un costo alto.
Algunas prácticas ineficientes se deben a que no existe un foro eficaz que reúna a farmacéuticos, médicos y administradores con el fin de encontrar un equilibrio entre la necesidad de satisfacer la demanda de una atención de salud de calidad y las limitaciones financieras. Pueden existir discrepancias entre los prescriptores y los responsables de la administración financiera acerca de qué medicamentos deben utilizarse para cada problema médico. Los CFT son un foro que reúne a todos los interesados que intervienen en las decisiones sobre el uso de medicamentos; pueden constituirse en cualquier ámbito del sistema de atención de salud: en los distritos (supervisando los centros de atención primaria de salud), en hospitales o en el ámbito nacional. En los países desarrollados, se ha comprobado que los CFT de los hospitales garantizan e impulsan con gran eficacia la utilización eficiente y racional de los medicamentos (Crawford y Santell, 1994; Weekes y Brookes, 1996), por ejemplo por medio de las medidas siguientes:
• Establecer por escrito políticas y reglamentos relativos a todos los aspectos de la gestión farmacológica, incluida la selección de los medicamentos de la lista del formulario y la elaboración de protocolos terapéuticos acordados.
• La realización de actividades de actualización de los conocimientos, auditorías y obtención de información acerca de la opinión de los interesados, exámenes de la utilización de fármacos, y seguimiento de las reacciones adversas a los medicamentos y los errores de medicación.