La resistencia varía en gran medida según la localización geográfica, el tipo de comunidad y la categoría de establecimiento sanitario. Por consiguiente, se deberían utilizar datos de vigilancia locales para proporcionar orientación en materia de gestión clínica, actualizar las directrices clínicas, instruir a los prescriptores y encaminar las políticas de control de la infección. Los datos deben establecer una distinción entre las infecciones extrahospitalarias y las hospitalarias y deben excluir los aislamientos por duplicado del mismo paciente.
Un sistema nacional de vigilancia de antimicrobianos debe constar de:
• Los servicios de un laboratorio de microbiología de referencia nacional a efectos de coordinar la vigilancia epidemiológicamente válida de la resistencia a los antimicrobianos en los patógenos frecuentes de la comunidad, los hospitales y los demás centros de atención sanitaria;
• Una red de laboratorios, todos dotados de una adecuada garantía de calidad interna y externa, que recopilen y notifiquen los datos de resistencia pertinentes de forma periódica y presten servicios de diagnóstico microbiológico de calidad superior.