Los niños con VIH/SIDA constituyen uno de los grupos de población más desatendidos: no existen formulaciones pediátricas y/o las que existen no se adaptan a las necesidades ni de los niños ni de quienes se ocupan de ellos (jarabes de gustos desagradables, comprimidos demasiado grandes y por tanto difíciles de tragar, necesidad de refrigerar algunos productos, comprimidos que no pueden partirse, falta de combinaciones a dosis fijas (CDF), dosis no adaptadas. Por ejemplo, actualmente no existe una dosis fija de las combinaciones para uso pediátrico.