Las reformas para financiar los sistemas no se pueden efectuar sin reformas organizativas en las que la estructura de los sectores público y privado se ponga en relación con sus responsabilidades para cumplir los objetivos de la política. Los cambios pueden incluir las transformaciones en el Ministerio de Salud, la descentralización de la prestación de servicios de salud, la incorporación de mecanismos competitivos en el sector privado y la mejora de las funciones de los sectores privados con fines lucrativos y sin ellos.