Existen numerosas fuentes de información sobre medicamentos, desde bases de datos internacionales, revistas y manuales de referencia, a centros de información nacionales o regionales y formularios y boletines locales. En el Anexo 2 se da una lista de referencias esenciales. Algunas fuentes son comerciales e independientes y otras son no comerciales. La información puede darse en forma oral o escrita, en cinta o en vídeo, en conexión a través de ordenador o en CD-ROM, leíble con ordenador personal.
Manuales de referencia
Los manuales de referencia pueden ser de farmacología general o farmacología clínica, o estar especializados en un campo concreto. Ejemplos de buenos manuales son Las bases farmacológicas de la terapéutica de Goodman y Gilman y Farmacología clínica de Bennett y Lawrence (véase el Anexo 2). Un criterio importante para elegir un manual de farmacología es la frecuencia de las nuevas ediciones. Sólo las publicaciones que son revisadas cada dos a cinco años pueden dar información puesta al día.
The Extra Pharmacopoeia de Martindale es un excelente manual de referencia que contiene información detallada sobre la mayoría de los fármacos. Sin embargo, no distingue entre fármacos esenciales y los que no lo son y no contiene información terapéutica comparativa. El libro Drug treatment de Avery es más especializado, y es adecuado para prescriptores con un interés especial por la farmacología clínica.
Otro ejemplo de manual especializado es el Meyler's side effects of drugs, que anualmente da información detallada y puesta al día sobre efectos indeseados de los medicamentos identificados en todo el mundo. Sin embargo es caro. Hay también textos excelentes más especializados, por ejemplo en psicofármacos o en grupos especiales de riesgo, como uso de medicamentos durante la lactancia, en pediatría o en geriatría.
Compendios y catálogos comerciales
En muchos países hay publicaciones que incluyen los medicamentos comercializados. Estos compendios varían en su organización y objetivo, pero generalmente incluyen nombres genéricos y nombres comerciales, la composición química, indicaciones y contraindicaciones clínicas, advertencias, precauciones e interacciones, efectos indeseados y recomendaciones sobre la manera de administrarlos y su dosificación. Algunos reproducen la información oficial de la ficha técnica de cada producto, aprobada por las autoridades sanitarias locales.
Los compendios de medicamentos de origen comercial tienen otros inconvenientes. Los medicamentos incluidos no son todos los disponibles, y generalmente no incluyen valoraciones comparativas entre medicamentos análogos.
También hay, sin embargo, compendios completos y objetivos en los que se incluyen evaluaciones comparadas e incluso se dan criterios de elección entre los miembros de un mismo grupo. Algunos ejemplos son la United States Pharmacopoeia Dispensing Information (USP DI), que no es gratuita, y el British National Formulary (BNF), que es gratuito para los prescriptores británicos; éste incluye información sobre coste, que no se encuentra en la mayoría de los demás compendios. El valor de ambas publicaciones es potenciado por el hecho de que son revisadas con frecuencia. De hecho, salen nuevas ediciones con tanta frecuencia que las ya superadas pueden encontrarse a muy bajo coste o incluso gratis, y siguen siendo útiles durante cierto tiempo.
Listas de medicamentos esenciales y recomendaciones terapéuticas nacionales
En muchos países en desarrollo hay una lista nacional de medicamentos esenciales. Generalmente incluye los medicamentos seleccionados para cada nivel asistencial (puestos de salud, centros de salud, hospitales locales y hospitales de referencia). Se basa en un consenso sobre el tratamiento de elección para las enfermedades y problemas más frecuentes, y describe la variedad de medicamentos disponibles para el prescriptor. Si no hay una lista nacional de medicamentos esenciales, puede consultar la lista modelo de la OMS (véase el Anexo 2). También puede que haya recomendaciones terapéuticas nacionales, en las que se incluye la información clínica más importante para el prescriptor (tratamiento de elección, pauta de dosificación recomendada, efectos indeseados, contraindicaciones, fármacos alternativos, etc.). Debe comprobar si en su país existen estas recomendaciones, e intentar conseguir la versión más reciente.
Formularios
Los formularios contienen una lista de medicamentos, junto con información sobre cada uno. Pueden ser nacionales, regionales o institucionales. Generalmente son preparados por comités farmacoterapéuticos e incluyen los medicamentos que han sido aprobados para su empleo en aquel país, región o institución. En muchos países también se han preparado formularios de medicamentos para mutuas u obras sociales, en los que se incluyen los medicamentos financiados. Generalmente los formularios son orientados al medicamento. Son más útiles si contienen comparaciones entre fármacos, evaluaciones e información sobre costes, y a menudo este no es el caso.
Boletines sobre medicamentos
Estas publicaciones promueven el uso razonado de los medicamentos y aparecen a intervalos frecuentes, pudiendo ser desde semanales hasta cuatrimestrales. Los boletines independientes, es decir no financiados por laboratorios farmacéuticos, dan valoraciones imparciales de medicamentos y recomendaciones prácticas basadas en las comparaciones entre las distintas alternativas terapéuticas.
Los boletines pueden ser una fuente de información de gran importancia para ayudar a los prescriptores a determinar los méritos relativos de los nuevos fármacos y para mantenerse al día. Los boletines sobre medicamentos pueden ser financiados por organismos oficiales, sociedades o corporaciones profesionales, departamentos universitarios, fundaciones filantrópicas u organizaciones de consumidores. Se publican en muchos países, a menudo son gratuitos y son muy respetados porque dan información no sesgada. Algunos ejemplos en inglés son Drug and Therapeutics Bulletin (Reino Unido), Medical Letter (Estados Unidos) y Australian Prescriber (Australia). En francés es excelente Prescrire, aunque se trata más bien de una revista y no es gratuita. La Organización Panamericana de la Salud distribuye regularmente la traducción al castellano de Drug and Therapeutics Bulletin y de Medical Letter. ISDB (International Society of Drugs Bulletins, PO Box 459, 75527 Paris Cedex 11, Francia).
Un número creciente de países está editando boletines nacionales. Su principal ventaja es que pueden seleccionar los temas de relevancia para cada país en el idioma local.
Revistas médicas
Algunas revistas médicas, como The Lancet, The New England Journal of Medicine o el British Medical Journal son generales; otras son más especializadas. En la mayoría de los países existen equivalentes nacionales. Ambos tipos de revistas contienen mucha información relevante para el prescriptor. Las revistas médicas publican regularmente artículos de revisión sobre cuestiones de terapéutica. Las revistas especializadas incluyen información más detallada sobre el tratamiento farmacológico de enfermedades específicas.
Las buenas revistas médicas están sometidas a «revisión por pares», es decir que todos los artículos que publican son enviados a un experto para que los revise antes de ser aceptados para su publicación. Generalmente puede comprobar si las revistas cumplen este importante criterio leyendo las instrucciones que publican para la presentación de artículos.
Algunas revistas no son independientes. Suelen presentarse en papel couché y a menudo presentan la información en un formato fácilmente digerible. Sus principales características son que son gratuitas, contienen más anuncios que texto, no son publicadas por organizaciones profesionales, no publican trabajos originales, están sujetas a revisión por pares de manera variable, y son deficientes en la publicación de editoriales críticos y correspondencia. En los países más desarrollados son presentadas al médico como «una manera de ganar tiempo». En realidad leerlas constituye una pérdida de tiempo. Sea también cauto con los suplementos de revistas; casi siempre contienen informes de conferencias financiadas por algún laboratorio; en realidad puede que la totalidad del suplemento esté financiada por esta fuente.
En consecuencia, no presuponga que por el hecho de que un artículo de revisión o uno de investigación aparezca editado ya es necesariamente de buena calidad científica. Se publican miles de revistas «médicas», con una calidad enormemente variable. Sólo una proporción relativamente reducida publica artículos validados científicamente y revisados por pares. Si tiene dudas sobre la validez científica de una revista, mire quien la financia, consulte a colegas mayores y compruebe si está incluida en Index Medicus, un repertorio que cubre todas las revistas de prestigio.
Información oral
Otra manera de mantenerse al día consiste en usar los conocimientos aprendidos de los especialistas, colegas, farmacéuticos o farmacólogos, de manera informal o más estructurada, a través de la participación en cursos de postgrado o en comités farmacoterapéuticos. Los comités farmacoterapéuticos extrahospitalarios están típicamente formados por médicos generales y uno o más farmacéuticos. En medio hospitalario pueden formar parte de ellos diversos especialistas, un farmacólogo clínico y un farmacéutico. Estos comités se reúnen a intervalos regulares para discutir cuestiones relacionadas con los tratamientos farmacológicos. En algunos casos deciden el contenido de formularios locales y hacen un seguimiento del uso de los medicamentos. Utilizar a un especialista clínico como fuente principal de conocimientos puede no ser ideal cuando se trabaja en atención primaria. En muchos casos los conocimientos de los especialistas pueden no ser aplicables a sus pacientes en la práctica. Algunos de los medios diagnósticos o de los fármacos más sofisticados que usan pueden no estar disponibles, ni tan siquiera ser necesarios, en atención primaria.
Centros de información sobre medicamentos
En algunos países hay centros de información sobre medicamentos, que a menudo están ligados a centros de información toxicológica. Los profesionales sanitarios, y en ocasiones los usuarios, pueden llamar y obtener ayuda en cuestiones relativas al uso de medicamentos, intoxicaciones, etc. La informática moderna, como los ordenadores conectados entre sí y el CD-ROM, y más recientemente Internet, han mejorado de manera espectacular el acceso a grandes cantidades de datos. Muchas bases de datos de referencia de gran tamaño, como la de la Farmacopea de Martindale o el Meyler's Side Effects of Drugs, son ahora directamente accesibles a través de Internet. Cuando los centros de información de medicamentos son dirigidos por los servicios farmacéuticos del ministerio de salud, la información suele ser orientada a medicamentos. Los centros localizados en hospitales docentes o en universidades pueden dar información más orientada a los problemas de la clínica.
Información electrónica
Se han desarrollado también sistemas de información electrónica en los que se almacena información sobre los perfiles de medicación de los pacientes del centro correspondiente. Algunos de estos sistemas son muy sofisticados e incluyen módulos que identifican interacciones y contraindicaciones. Algunos sistemas incluyen un formulario para cada diagnóstico y le proponen al prescriptor diversos fármacos indicados en aquella situación concreta entre los cuales elegir, con información sobre la pauta de dosificación y la dosis. El prescriptor también puede almacenar su propio formulario en el ordenador. Si lo hace, necesitará ponerlo al día periódicamente con la ayuda de las fuentes de información descritas en este capítulo. En muchas regiones del mundo los prescriptores no tendrán recursos para acceder al hardware y el software necesarios para aplicar estas tecnologías. En los países en los que es fácilmente accesible puede constituir una contribución útil a la práctica de la prescripción. Sin embargo, estos sistemas no pueden sustituir la elección del prescriptor informado, diseñada para cubrir las necesidades de cada paciente.
Fuentes de información producidas por los laboratorios farmacéuticos
La información procedente de la industria farmacéutica es fácilmente accesible a través de todos los tipos de comunicación: verbal, escrita y electrónica. Los presupuestos de promoción de los laboratorios son grandes y la información que producen es invariablemente atractiva y fácil de digerir. Sin embargo, las fuentes comerciales de información a menudo sólo insisten en los aspectos positivos de los fármacos y pasan por alto o dan poca importancia a los aspectos negativos. Esto no debe sorprender a nadie, ya que el principal objetivo de esta información es promover las ventas de un determinado producto. La información de origen comercial suele estar diseñada a medida de la situación específica de cada prescriptor. Así por ejemplo, la información sobre un antinauseoso dada a un ginecólogo de un hospital universitario puede ser distinta de la que se da a un médico general en medio rural.

B. Cornelius (con autorización del Vademécum)
Generalmente la industria farmacéutica emplea diversos medios de comunicación para diseminar su información: visitadores médicos (representantes), casetas en reuniones profesionales, anuncios en revistas médicas y envíos por correo.
Desde el punto de vista de los laboratorios, los visitadores médicos suelen ser muy efectivos en la promoción del consumo de productos farmacéuticos, mucho más que los anuncios enviados por correo. A menudo en los países más desarrollados más de un 50% del presupuesto de promoción de las compañías farmacéuticas se gasta en visitadores médicos. Los estudios realizados en varios países han demostrado que más de un 90% de los médicos son visitados por representantes, y una proporción importante confía mucho en ellos como fuente de información sobre terapéutica. Sin embargo, las publicaciones sobre esta cuestión también demuestran que cuanto más confían los médicos en las fuentes de información comerciales, menos adecuada es su prescripción.
Para decidir si va a usar los servicios de los visitadores médicos para ponerse al día en farmacología, debería comparar los beneficios potenciales con los beneficios que se derivarían de dedicar el mismo tiempo a leer información objetiva comparativa.
Si decide aceptar el encuentro con un visitador médico, hay maneras de optimizar el tiempo que le dedica. Tome la dirección de la conversación desde el principio, de modo que pueda obtener la información que necesita sobre el fármaco, incluido su coste. Si en su país hay un sistema de seguridad social, compruebe si el medicamento está financiado. Al inicio de la visita pídale al representante que le entregue una copia de la ficha técnica del fármaco presentado aprobada oficialmente por el Ministerio de Salud y durante la presentación compare las afirmaciones verbales con las del texto oficial. En particular, examine los efectos indeseados y contraindicaciones. Esta orientación también le ayudará a memorizar información clave sobre el medicamento.
Pida siempre copias de las publicaciones referenciadas sobre eficacia y seguridad. Antes de leerlas, examine también la calidad de las revistas en las que han sido publicadas, lo que constituirá ya un fuerte indicador de la calidad del estudio. Debe saber que la mayoría de los fármacos de reciente comercialización no constituyen verdaderas innovaciones terapéuticas, sino que son lo que se llama fármacos «yo también». En otras palabras, su estructura química y su acción farmacológica se parecen mucho a las de otros productos comercializados. Las diferencias más importantes suelen ser las de precio, de modo que los medicamentos más recientes son más caros. Recibir a visitadores médicos puede ser útil para conocer las novedades, pero su información debe ser siempre comprobada y comparada con la de fuentes imparciales y comparativas.
La información sobre medicamentos de origen comercial también se da en forma de noticia o de artículos científicos en revistas especializadas. La industria farmacéutica es también un importante patrocinador de conferencias y simposios científicos. No siempre está clara la línea de separación entre la información objetiva y la promocional. En muchos países y asociaciones profesionales se están estableciendo regulaciones para controlar estrechamente la promoción de medicamentos con el fin de afrontar este problema. En la actualidad algunas revistas solicitan que en el artículo se mencionen las ayudas recibidas de la industria farmacéutica.
Tal como se ha mencionado anteriormente y tal como demuestran diversos estudios, usar sólo información de origen comercial no constituye una buena práctica para mantenerse al día. Aunque pueda parecer que se trata de una manera fácil de reunir información, esta fuente suele estar sesgada en favor de ciertos productos, y da lugar a prescripción irracional. Esto es particularmente cierto en los países en los que las regulaciones son débiles, porque en ellos puede haber más medicamentos de eficacia dudosa o simplemente irracionales y la publicidad no es adecuadamente controlada.
La OMS ha publicado los Criterios éticos para la promoción de medicamentos, que son unas recomendaciones generales sobre las actividades de promoción. La Federación Internacional de la Industria del Medicamento también tiene un código de prácticas comerciales farmacéuticas. En varios países existen además directrices nacionales sobre esta cuestión. La mayoría de estos documentos especifican que la información promocional debe ser precisa, completa y de buen gusto. Comparar unos cuantos anuncios con los criterios nacionales o globales constituye un buen ejercicio. La mayoría de las directrices también abordan la cuestión de la entrega de muestras y regalos, la participación en reuniones de promoción y ensayos clínicos, etc.
Si utiliza información de origen comercial siga estas reglas básicas. En primer lugar, mire otra información aparte de la de los anuncios. En segundo lugar, mire o solicite las citas bibliográficas y examine su calidad. Sólo debe tomarse en serio las publicaciones en revistas médicas bien establecidas con revisión por pares. Luego examine la calidad del método de investigación sobre el que se basan las conclusiones. En tercer lugar, compruebe lo que saben sus colegas, y sobre todo un especialista en la materia, sobre el nuevo fármaco. Finalmente, obtenga siempre información de fuentes no sesgadas antes de usar realmente el nuevo fármaco. No comience usando muestras gratuitas en unos cuantos pacientes o familiares y no base sus conclusiones en los resultados de tratar a unos pocos pacientes.