Al aumentar notablemente las ventas de productos farmacéuticos y el suministro de información médica por Internet, también lo hacen los informes de publicidad ilegal sospechosa y otras quejas de los consumidores. ¿Qué seguridad ofrece buscar consejos médicos o comprar productos farmacéuticos en línea? ¿Cómo puede saber el usuario de Internet si la información ofrecida es fiable? ¿Existe alguna garantía de que los productos médicos adquiridos en línea serán inocuos o eficaces? Y ¿qué sanciones existen para evitar el uso incorrecto de Internet?
Para guiar a los consumidores por estas aguas relativamente desconocidas, la OMS ha preparado una guía que permite obtener información fiable, independiente y comparable sobre los productos médicos presentes en la World-Wide-Web.1
La guía - Medical Products and the Internet (Los productos médicos e Internet) - se ha preparado en consulta con organismos de reglamentación farmacéutica, especialistas en información sobre medicamentos, organizaciones de consumidores y la industria farmacéutica. Se incluye a continuación una versión corregida de la guía.

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Recuadro 1
Puntos primordiales
• Si se utiliza correctamente, Internet permite el acceso rápido y fácil a la información sanitaria. Proporciona valiosa información sobre temas tales como las enfermedades, los tratamientos, los productos médicos y las organizaciones relacionadas con la salud (véase el Punto I).
• La información obtenida de Internet puede ser útil al consultar a un médico o a otro proveedor de atención de la salud. Ahora bien, esta orientación debe complementar y no sustituir a la consulta con un proveedor de atención de la salud (véase el Punto II).
• Aunque con frecuencia es difícil de determinar, es primordial comprobar la fuente de información disponible en Internet (véase el Punto II).
• Si la información parece demasiado buena para ser cierta, habitualmente es así. La información se debe verificar y evaluar con cuidado (véase el Punto III).
• La venta o adquisición de productos médicos por Internet es ilegal en algunos países y se aconseja firmemente a los usuarios que obtengan los productos médicos por canales de distribución legítimos, como son las farmacias (véase el Punto IV).
• Los pacientes deben consultar a un médico o a otro profesional de atención de salud antes de iniciar un autotratamiento (véase el Punto V).
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PUNTO I: Internet es una valiosa fuente de información, siempre que la fuente sea conocida y de confianza
Internet es una valiosa fuente de información sobre temas tales como enfermedades, trastornos, terapéuticas, productos médicos, y organizaciones sanitarias y médicas. Utilizado correctamente, permite un acceso fácil y rápido a esa información procedente en línea de bibliotecas médicas, universidades, asociaciones sanitarias y organismos gubernamentales. Sin embargo, existen variaciones en la calidad de la información sanitaria y médica presente en Internet y a menudo es difícil que el usuario de Internet identifique la fuente auténtica de la información y determine si es fiable, completa y actualizada.
PUNTO II: Hallazgo de información médica y sanitaria fiable en Internet
Para evaluar la fiabilidad y calidad de la información presente en el sitio web es conveniente consultar a profesionales de la atención de salud u organizaciones fiables. En el recuadro 2 se indica la mínima información que debe contener un sitio web.
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Recuadro 2
¿Examen del sitio web?
Verifíquese lo siguiente:
• ¿Se indican claramente el nombre y la dirección de contacto del propietario del sitio web?
• ¿Queda claro cuáles son la organización o las organizaciones que contribuyen al sitio web con financiación, servicios u otro apoyo?
• Si la publicidad o el patrocinio es una fuente de financiación, ¿está claramente indicado?
• ¿Es un sitio web para consumidores, profesionales de salud o algunos otros destinatarios?
• ¿Cuándo se actualizó por última vez la información presentada?
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Muchos sitios sanitarios y médicos presentes en Internet proporcionan información adecuada, destinada a profesionales o consumidores de atención de salud, que tal vez no se halle fácilmente accesible en otros medios informativos. Sin embargo, incluso en el caso de que la información proceda de una fuente fiable, puede necesitarse formación especial para evaluarla correctamente y determinar si la información es aplicable a la enfermedad o trastorno de un determinado paciente. La información proporcionada por esos sitios web abarca temas tales como los siguientes:
• Investigaciones en curso sobre una enfermedad o trastorno dado, incluidas enfermedades excepcionales, y ensayos clínicos conexos.
• Aprobación de nuevos productos por las autoridades sanitarias para una enfermedad o un trastorno dado.
• Información general sobre determinadas enfermedades o trastornos, como la hipertensión arterial, la artritis o la obesidad.
• Grupos de apoyo para personas que padecen ciertas enfermedades y trastornos, como el VIH/SIDA o el cáncer.
• Listas de organizaciones internacionales, nacionales y locales que proporcionan apoyo e información sobre una enfermedad o trastorno.

Las autoridades y organizaciones sanitarias de cada país pueden proporcionar una lista de sitios web con enlaces a fuentes fiables de información sanitaria y médica. Además, varias organizaciones privadas están investigando los medios de garantizar la calidad de la información presente en Internet. Incluyen la «Health on the Net Foundation» (Fundación sobre la Salud en la Red) <http://www.hon.ch> y la «Internet Healthcare Coalition» (Coalición sobre Atención de Salud en Internet) <http://www.ihealthcoalition.org>. Las autoridades nacionales deben identificar y enunciar las organizaciones adicionales y los sitios web fiables de los que tengan conocimiento.
PUNTO III: Hallazgo de información fiable sobre productos médicos en Internet
Internet presenta también información sobre productos médicos. Sin embargo, no toda la información sobre el producto puede ser auténtica. Si la información parece demasiado buena para ser cierta, probablemente es así. Entre los signos de advertencia figuran los siguientes:
• Los anuncios o la información que utilizan frases tales como las siguientes: «descubrimiento científico», «cura milagrosa», «producto exclusivo», «fórmula secreta», «ingrediente antiguo», «sin riesgo», «antienvejecimiento», «mejora de la capacidad sexual» y «todo natural».
• Historias de casos de clientes «curados» que afirman haber obtenido resultados asombrosos.
• Presencia de una lista de síntomas y enfermedades que curan con el producto en cuestión; por ejemplo, la afirmación de que un producto sirve para curar o tratar el VIH/SIDA, el cáncer, la artritis, la enfermedad de Alzheimer, las arrugas, los problemas de peso o la pérdida de memoria.
• Anuncios para el producto de moda más reciente aparecidos en los medios de comunicación.
• Afirmación de que un producto está sólo disponible en una fuente y durante un periodo limitado.
• Testimonios de «famosos» especialistas médicos.
• Afirmaciones de que «no hay riesgo» o ausencia de información sobre el riesgo. Ningún producto ni tratamiento está totalmente exento de riesgo.
• Afirmaciones de que un producto está «científicamente probado».
Dado que productos con el mismo nombre pueden contener diferentes ingredientes en distintos países, es indispensable examinar la denominación común internacional (DCI) de los ingredientes activos. y no sólo el nombre del producto (nombre comercial, marca registrada). La información sobre el producto debe ser tan completa como sea posible e incluir por lo menos los elementos indicados en el recuadro 3.
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Recuadro 3
Información sobre el producto: elementos necesarios
Un sitio web fiable proporciona la siguiente información:
• nombre del producto
• ingrediente o ingredientes activos
• nombre de otros ingredientes conocidos por provocar problemas a algunas personas
• para qué sirve el producto
• cuándo no debe utilizarse el producto (por ejemplo, en el embarazo, alergias, interacciones con otros medicamentos o alimentos)
• cómo utilizar el producto
• posibles efectos indeseables
• cómo conservar el producto
• nombre del fabricante y contacto informativo
• última actualización de la información.
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PUNTO IV: Ser prudente al adquirir productos médicos en Internet
En algunos países, la publicidad, venta o adquisición de productos médicos procedentes de otro país, a través de Internet, es ilegal. La precaución es la clave al plantearse la adquisición de productos médicos por Internet. De otro modo, los usuarios pueden arriesgar su salud y su dinero. Antes de iniciar un autotratamiento debe consultarse a los profesionales de atención de salud. Deben hacerse verificaciones para determinar la legalidad de adquirir un producto médico por Internet. Entre los posibles riesgos figuran los siguientes:
1. Pueden faltar la seguridad y la garantía de la eficacia
En muchos países, antes de aprobar, conceder licencia o autorizar la venta de productos médicos, las empresas que los desarrollan y comercializan deben efectuar investigaciones y demostrar a un organismo de reglamentación farmacéutica que los productos son inocuos, eficaces y de calidad adecuada para el uso humano. Aunque esos productos médicos autorizados pueden estar disponibles en Internet, también pueden hallarse a la venta productos no reglamentados. Para el usuario de Internet puede ser difícil diferenciar entre los productos que han satisfecho los requisitos gubernamentales y los que no lo han hecho.

En Internet se dispone de información sobre los productos médicos en curso de investigación y ensayo para el uso humano. Las personas que sufren una enfermedad o trastorno para los que en la actualidad. no existe tratamiento o curación buscan a menudo información y se enteran de la existencia de productos nuevos por Internet. Aunque los productos nuevos no están a menudo disponibles para su prescripción, un profesional de atención de salud puede prescribirlos antes de la aprobación o examinar la inscripción en un ensayo clínico para estudiar el producto. Sin embargo, el uso de tal producto antes de la aprobación puede plantear riesgos adicionales por los posibles efectos adversos (que pueden ser graves o amenazar la vida) y porque tal vez no se conozcan la eficacia y la posología apropiada. En los casos en los que un producto de prescripción está indisponible en un país pero aprobado para el uso en otro, el país implicado puede tener procedimientos jurídicos especiales que permiten la importación del extranjero de los medicamentos prescritos. Esto puede realizarse con la ayuda de un profesional de atención de salud, a través de los conductos de distribución legítimos.
2. Las instrucciones para el uso pueden ser inapropiadas
Para conseguir que los productos médicos sean utilizados de modo correcto e inocuo, tienen que ir acompañados de instrucciones precisas. Sin embargo, no hay seguridad de que un producto obtenido por Internet tendrá instrucciones correctas para el uso, la posología y las precauciones necesarias. Para empeorar la situación, las instrucciones pueden estar impresas en un idioma extranjero, ser poco fiables, hallarse anticuadas o ser de otro modo inutilizables.
3. La calidad tal vez no esté garantizada
Cuando se adquieren productos médicos por lo canales adecuados, como es una farmacia, puede habitualmente confiarse en que el producto cumpla los requisitos de fabricación y sea de buena calidad. Es probable que el producto contenga los ingredientes activos correctos y que haya sido fabricado, envasado, transportado y almacenado correctamente antes de la adquisición. Sin embargo, comprar productos médicos por Internet puede impedir que los consumidores tengan la garantía de calidad ofrecida por los conductos autorizados de fabricación, distribución y venta de productos médicos.
4. Los productos pueden quedar fuera de la protección reglamentaria
Los productos médicos vendidos por Internet pueden quedar fuera de la protección reglamentaria proporcionada por las autoridades sanitarias y los gobiernos. Tal vez sea imposible obtener indemnización del fabricante o el distribuidor por cualquier daño resultante del uso de tales productos. La identidad y el emplazamiento de la fuente de los productos pueden quedar ocultos, trampa corriente en el caso de los productos médicos fraudulentos.
5. Los productos pueden ser fraudulentos y nocivos para la salud
Los productos objeto de promoción y oferta para la venta en Internet pueden ser fraudulentos si no satisfacen las normas requeridas para la aprobación en el país en donde son adquiridos y si no son vendidos por organizaciones sanitarias con licencia o autorización. El empleo de tales productos para el autotratamiento puede ser nocivo para la salud o no proporcionar ningún beneficio, consecuencias ambas que pueden ser peligrosas. Mientras tanto puede perderse la oportunidad de un tratamiento correcto por profesionales de atención de salud.
6. Tal vez no sea posible el reembolso
En muchos países, los programas de seguro de enfermedad pueden no estar de acuerdo en reembolsar el costo de los productos médicos adquiridos por Internet. Antes de comprar productos médicos de este modo, es conveniente saber si el costo es reembolsable y si el proveedor del producto médico por Internet es reconocido por el programa del seguro de enfermedad.
7. Los productos pueden significar la pérdida de valiosos recursos
Buscar tratamiento médico por Internet en lugar de dirigirse a un profesional de atención de salud puede significar la pérdida de valiosos recursos. Puede perderse el dinero en productos inútiles y desperdiciar el tiempo para obtener un tratamiento correcto.
8. Los productos de adquisición transfronteriza pueden estar prohibidos en algunos países
Los países tienen distintas legislaciones acerca de los productos médicos que se pueden adquirir y vender a través de las fronteras nacionales. Puede suceder que no se permita la entrada si se identifican los productos que se han considerado peligrosos para la salud pública o que no están aprobados para la venta en determinado país. Si el producto ha sido ya abonado, tal vez será imposible obtener un reembolso. Una limitación adicional para la exportación de productos médicos es la situación de los mismos respecto a la prescripción, que varía de unos países a otros. Los productos que pueden venderse sin prescripción, o incluso que no están reglamentados: en un país sólo están disponibles con prescripción en otro.
9. Productos con la misma denominación pueden ser diferentes en distintos países
Los usuarios de Internet tienen que estar al tanto de que productos con el mismo nombre pueden contener diferentes ingredientes en distintos países. Como resultado puede seleccionarse el producto médico erróneo. Además, los países pueden tener diferentes normas para la calidad de los productos médicos y su fabricación. Los productos de adquisición transfronteriza pueden no ser exactamente el mismo producto ni tener igual calidad que en el país del usuario de Internet.
10. Es posible que la información personal no conserve su carácter confidencial
Muchos sitios web requieren dar a conocer datos médicos personales. Sin embargo, no hay garantía de que esta información permanecerá confidencial. Para evitar este riesgo, los productos médicos deben adquirirse por canales de distribución convencionales y legítimos.
PUNTO V: Consulte a un profesional de atención de salud antes de iniciar un autotratamiento o cambiar de medicación
Incluso después de hallar información sanitaria o médica fiable en Internet, es importante consultar a un proveedor de atención de salud para examinar la enfermedad o el trastorno específico y la información hallada en Internet antes de iniciar el autotratamiento. Ello es importante por las siguientes razones:
• No todas las enfermedades y síntomas requieren tratamiento médico. Pueden utilizarse innecesariamente medicamentos o productos médicos, exponiendo al individuo a un riesgo innecesario.
• Muchos medicamentos u otros productos médicos pueden causar daños si se utilizan incorrectamente. Es importante estar cuidado por un profesional de atención de salud al utilizar tales productos.
• Ningún medicamento es apropiado para todas las personas. Por ejemplo, algunos individuos pueden ser alérgicos a ciertos medicamentos. Un profesional de atención de salud puede ayudar a determinar el mejor medicamento o tratamiento adaptado a las necesidades individuales.
• Un profesional de atención de salud puede orientar respecto al uso sin riesgo de la medicación. Por ejemplo, la efectividad de algunos medicamentos puede estar influida por otros productos, como son otras medicinas, las bebidas alcohólicas o ciertos alimentos. Mezclar la medicación con tales productos puede fortalecer o debilitar el efecto de la medicación o provocar una reacción adversa. Esto puede ser peligroso para la salud o retrasar el restablecimiento.
• Pacientes tales como la mujeres embarazadas o lactantes, los ancianos y los niños presentan necesidades especiales al tomar un medicamento o utilizar productos médicos. Por ejemplo, algunos medicamentos pueden ser nocivos para el feto y se aconseja a las mujeres embarazadas que consulten a un profesional de atención de salud antes de iniciar un autotratamiento.
• Siempre que un paciente tome un medicamento o utilice un producto médico, es importante comunicar al profesional de atención de salud cualquier efecto secundario observado. De este modo, el profesional está mejor preparado para dar consejos o cambiar el tratamiento en caso de reacción adversa.
• Al pedir productos médicos por Internet, los pacientes pueden privarse a sí mismos de la oportunidad de atención profesional personal y de consejos procedentes de un médico, un farmacéutico u otro profesional de atención de salud.

Puede obtenerse Medical products and the Internet: a guide to finding reliable information (Productos médicos e Internet: guía para hallar información fiable) en http://www.who.int/medicines/library/qsm/who-edm-qsm-99-4/medicines-on-internet-guide.html
En portugués: http://www.cvs.saude.sp.gov.br/medical.html
En italiano: http://www.edifolini.com/farmaci_txt.html
Para quienes no tienen acceso a Internet se dispone de un número limitado de ejemplares en papel del folleto en: Departamento de Medicamentos Esenciales y Política Farmacéutica, Organización Mundial de la Salud, 1211 Ginebra 27, Suiza. Referencia: WHO/EDM/QSM/99.4.
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Deseamos saber de usted
La OMS colabora con las autoridades sanitarias nacionales para afrontar la publicidad ilegal y la venta de productos médicos por Internet. Además de comunicar les actividades ilegales sospechosas y les problemas a sus autoridades sanitarias nacionales, el Boletín desearía que les lectores nos comuniquen sus experiencias.
La OMS agradecería también el envíe de cualquier observación o experiencia obtenida por el uso práctico de la guía, que ayudaría a su mejora.
Diríjase a: Departamento de Medicamentos Esenciales y Política Farmacéutica Organización Mundial de la Salud Ginebra 27, Suiza Correo electrónico: reggiv@who.int
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