La falta de un adecuado y oportuno financiamiento citado por tantos proyectos es claramente un frecuente e importante obstáculo para las actividades. Hay muchos indicios de que el impacto del trabajo de educación al público es acumulativo y que requiere esfuerzos sostenidos y repetidos para pasar de la creación de conciencia a los cambios de conocimiento y finalmente a los cambios de conducta. Es difícil, si no imposible, establecer actividades de educación al público que sean sostenibles y de largo plazo, cuando el acceso a financiamiento es sólo esporádico y para plazos cortos. La experiencia del PAME - reforzado por muchos de los hallazgos de este estudio - refiere que hay aspectos claves del trabajo de educación al público que descuidan importantes elementos: la investigación básica; la planificación estratégica comprehensiva; la priorización de objetivos alcanzables; la validación de materiales; la vigilancia y más específicamente, la evaluación. La falta de financiamiento es indudablemente un factor contribuyente, aunque no el único, para que se produzca esta situación.
Parece que se creara un círculo vicioso cuando la baja prioridad que se le da normalmente a la educación al público es algunas veces justificada por la debilidad en el desarrollo, ejecución y evaluación lo que resulta en una persistencia de limitaciones financieras. Esto también lleva a su turno a una escasez de recursos humanos, especialmente en países en desarrollo, en los cuales las organizaciones de la comunidad y personal de salud eligen trabajar en otras áreas que son percibidas con mayores posibilidades de impacto, sostenibilidad y valor.
Los organismos financieros, otras contrapartes y organizaciones ejecutoras necesitan entender que si quieren que la educación a la comunidad sea sustentable, esto será en la mayoría de los casos un proceso de largo plazo, que puede no producir resultados rápidos y medibles cuantitativamente. En vez de eso necesita ser considerada como parte de un proceso de empoderamiento de la comunidad en el cual los imperativos de la salud pública están equilibrados y son complementarios al conocimiento que tiene la comunidad, sus prioridades y costumbres. Hay una marcada tendencia a igualar el desarrollo de materiales con la educación de la comunidad. Esto crea una presión sobre los ejecutores para priorizar la producción de pósteres, folletos y otros signos tangibles de actividades que pueden ser presentadas y cuantificadas, frente a actividades menos concretas tales como el desarrollo de redes comunitarias y la capacitación de educadores y facilitadores comunitarios. Esto último tiene más probabilidades de producir resultados duraderos. Los protocolos necesitan ser explícitos acerca de las metas del programa y el impacto buscado, y es necesaria la defensoría para ayudar a los organizadores que trabajan en esta área a ser más realistas acerca de sus resultados esperados.
Si se desea que la educación al público sea apropiadamente investigada; respaldada con las necesarias herramientas y conocimiento; si se quiere que sea efectiva y sostenible, requiere recursos adecuados. Tales programas pueden ser financiados por el Estado, organizaciones internacionales, por asociaciones profesionales, universidades, ONGs y la industria, quienes también pueden actuar como agencias ejecutoras y canales de ejecución. Es necesario abrir el debate para identificar formas más creativas y sostenibles a través de las cuales los programas de educación al público pueden encontrar los recursos necesarios. Esto podría incluir:
• un impuesto sobre el presupuesto dedicado a la información comercial de medicamentos para proveer información independiente a los consumidores y apoyo a los proyectos de la comunidad;
• incentivos a los dispensadores para que desarrollen proyectos de educación comunitaria o ampliar el asesoramiento individual, particularmente en países donde la dispensación es cubierta bajo sistemas de seguridad social;
• información independiente a los consumidores a precios que cubran los costos recurrentes;
• proyectos de educación a la comunidad como un componente central en los currícula profesionales;
• educación en uso de medicamentos en todas las currícula de educación primaria y secundaria.
Una combinación de fuentes de financiamiento, estrategias y asociaciones brindará la base más segura para actividades sostenibles.