HUBO UN AMPLIO RECONOCIMIENTO de que, incluso a precios bajos, ampliar el acceso de manera sustancial a los medicamentos esenciales, incluyendo, entre otros, los fármacos antirretrovirales, exigirá financiamiento adicional a nivel nacional e internacional para la compra de medicamentos esenciales así como para una significativa inversión en una efectiva estructuración de los sistemas de salud y de suministro.
Se señaló que la movilización de los recursos nacionales es una manera importante de mejorar el acceso a los medicamentos esenciales. Para que esto se lleve a cabo de forma eficaz, los presupuestos de los países en desarrollo deben dar una mayor prioridad al área de salud. Se indicó que algunos países se beneficiarían de la desviación de gastos en defensa para este propósito. Las presentaciones realizadas en dos países de ingresos medios, Brasil y Tailandia, demostraron los impresionantes resultados que se pueden obtener a través de una movilización nacional.
Entre 1995 y 2000, Brasil puso en práctica un programa de tratamiento global y gratuito con antirretrovirales que incrementó el acceso a 92.000 pacientes, obtuvo un 40-70% de reducción en la mortalidad, un 60-80% de reducción en la morbididad y se evitaron 234.000 hospitalizaciones. El precio promedio de los antirretrovirales fabricados localmente disminuyó un 72% durante un período de cinco años. Se concluyó que este programa había sido rentable debido a los resultados en la reducción de los costos.
En Tailandia, las tasas de los usuarios constituían entre un tercio y la mitad del gasto público en medicamentos, mientras que el resto se obtiene de los ingresos provenientes de impuestos. Más del 80% de la población de Tailandia tiene algún tipo de seguro médico para cubrir con los costos totales de la atención necesaria. Se expresó que, en muchos países de ingresos medios, el aumento de la movilización de los recursos nacionales combinado con el aporte de la asistencia, la fijación diferenciada de precios y, en relación con los productos patentados, el uso de la flexibilidad en el Acuerdo sobre los ADPIC, podrían resultar suficientes.
Sin embargo, en los países pobres, la movilización de recursos nacionales está limitada por el nivel de crecimiento económico y los ingresos, por lo que un debate limitado únicamente a las formas de movilizar los recursos nacionales sería equivocado. Se indicó que los sistemas de salud tienen un financiamiento deficiente en los países pobres, muchos de los cuales tienen un gasto en salud pública inferior al 2% de su producto nacional bruto o de 6 dólares por persona y por año. En estos países pobres, incluso con una fijación diferenciada de precios y un compromiso político muy firme para incrementar los gastos en salud pública, la ayuda externa resulta crítica para mejorar el acceso a los medicamentos esenciales.
Se presentaron varias cifras para incrementar las acciones de ayuda internacional que serían necesarias. Se estimó que para abordar solamente las tres principales enfermedades de transmisión (VIH/SIDA, malaria, tuberculosis), sería necesario un aumento masivo de la ayuda externa a los países pobres. Esta ayuda debe cubrir tanto los requerimientos de desarrollo del sistema de salud así como los costos de tratamientos. Unas primeras estimaciones indicadas en la reunión oscilaban desde 12.000-15.000 millones de dólares adicionales por año hasta una cantidad más moderada de 4.500 millones de dólares. Estas cifras se compararon con los actuales flujos, bastante modestos, de asistencia oficial al desarrollo destinada a la salud pública.

Figura 3. La fijación diferenciada de precios es económicamente viable debido a la naturaleza de la estructura de los costos farmacéuticos
Fuente: Presentación del Dr J.-F. Martin
Algunos participantes opinaron que los requisitos financieros estimados para medicamentos contra la tuberculosis o el VIH/SIDA eran demasiado elevados, por ejemplo, debido a que los enfermos con VIH se habían beneficiado del tratamiento antirretroviral solamente en una fase posterior de la enfermedad. Sin embargo, otros participantes consideraron que no se reservaba lo suficiente para desarrollar la capacidad necesaria del sistema de salud. También se debatieron los requisitos para financiar la investigación y el desarrollo de los medicamentos para enfermedades desatendidas, en situaciones en que el sistema de patentes, por sí mismo, no podría ofrecer los incentivos adecuados. Hubo una opinión generalizada de que son necesarios trabajos más detallados para obtener mejores estimaciones de los requerimientos de financiamiento externo para abordar las crisis de salud en los países pobres.
Se expresó de forma generalizada la necesidad de un aumento masivo en el nivel de ayuda internacional en materia de salud. Se resaltó que esta podría ser la mejor inversión para el futuro de los países pobres, especialmente los de Africa Subsahariana. También se expresó que, actualmente los precios de los medicamentos para VIH/SIDA habían sido reducidos a una fracción de sus niveles previos y que el principal obstáculo para suministrarlos a los pacientes con esta enfermedad es el financiamiento. Sin este financiamiento, los descuentos de los precios beneficiarían a un número relativamente reducido de personas en comparación con el número de personas necesitadas.
En el taller se informó sobre los planes de algunos países o agrupaciones regionales para incrementar su compromiso con esta forma de ayuda. Sin embargo, se indicó que debería existir un mayor nivel de cooperación y coordinación internacional para maximizar la utilidad de la ayuda y para garantizar que se comparten adecuadamente los gastos entre los países donantes. En relación con el último punto, se sugirió que deberían tenerse en cuenta los diferentes niveles de ayuda pública en los países donantes para la investigación médica, en especial la relativa a enfermedades tropicales. Se presentaron varias ideas, incluyendo la creación de un fondo mundial de fideicomiso, y en relación con la posible función de organismos como ONU, OMS, ONUSIDA, Banco Mundial y UNICEF.