Pero, a su vez, las mayores exigencias en materia de eficacia y seguridad para la obtención de la autorización de comercialización se traducen en mayores costos de investigación y desarrollo de los nuevos productos. Cada país ha desarrollado sus requerimientos y éstos no siempre resultan coherentes de un país a otro, implicando costosas duplicaciones en áreas como ensayos clínicos, validación de métodos, etc. En determinados productos, como los antibióticos, las resistencias progresivas exigen medicamentos cada vez más poderosos y... más peligrosos. Y no faltan casos en los cuales los requerimientos sanitarios como el registro, sólo están encubriendo mecanismos proteccionistas de un país para bloquear el acceso de nuevos productos extranjeros a su mercado nacional.