Además de actuar como vectores de algunas de las principales parasitosis, como el paludismo, la leishmaniasis, la oncocercosis, la filariasis y la tripanosomiasis africana, los mosquitos y moscas pueden producir lesiones locales muy llamativas en las personas predispuestas. El prurito localizado y las pápulas urticariformes son los signos característicos de las picaduras de mosquito; las moscas hematófagas, en cambio, suelen provocar lesiones nodulares o hemorrágicas. Las larvas muscoides causantes de la miasis parasitan los tejidos humanos. Las moscas se ven atraídas por las heridas ulcerantes, las úlceras y otras lesiones necróticas, si bien ocasionalmente invaden también los tejidos sanos. En algunas regiones de África y Centroamérica pueden presentarse casos de misas cutánea, provocados por las larvas de Dermatobia hominis (rezno humano o «gusano de monte»). Esta mosca pone sus huevos sobre los cuerpos de otras moscas, mosquitos o garrapatas, que los transportan hasta los seres humanos. La lesión de la miasis cutánea es muy parecida a una foliculitis, pero con dos rasgos diferenciales: la presencia de un exudado seroso y, perceptible tan sólo con una inspección minuciosa, la leve pulsatilidad de las larvas.
Entre la población infantil de los países en desarrollo es frecuente la urticaria papular, una reacción de hipersensibilidad de tipo IV relacionada con los insectos. Clínicamente se caracteriza por ronchas pruriginosas que evolucionan hasta formar pápulas de contenido seroso y, con menor frecuencia, vesículas. Las excoriaciones de rascado pueden dar origen a infecciones bacterianas secundarias. Hacia los 7 años de edad, suele producirse una desensibilización espontánea. Los mosquitos son la principal causa de urticaria papular en los climas tropicales, mientras que en los climas templados son más frecuentes las moscas y las chinches.
Prevención y tratamiento
La protección depende en buena medida del grado de conocimiento del hábitat y la actividad diurna del vector. La vestimenta y el uso de repelentes contra insectos proporcionan cierta protección personal.
Las mosquiteras impregnadas con un insecticida pueden ser muy eficaces si se utilizan correctamente. La miasis secundaria apenas se presenta cuando se mantiene una higiene personal correcta y las heridas se cubren para protegerlas de las moscas.
En cuanto a la urticaria papular, la aplicación tópica de antibióticos es eficaz para prevenir las infecciones bacterianas secundarias, y los antihistamínicos orales alivian el prurito.