Las garrapatas tienen más importancia como vectores de infecciones generalizadas que como agentes etiológicos de enfermedades cutáneas. En efecto, actúan como reservorio de las rickettsias causantes del tifus exantemático, la fiebre Q y la fiebre maculosa de las Montañas Rocosas; de los arbovirus causantes de la fiebre hemorrágica, y de las espiroquetas causantes de diversas borreliosis, como las fiebres recurrentes o la enfermedad de Lyme. Si no se las elimina, las garrapatas permanecen adheridas por la boca a la piel durante el tiempo suficiente para provocar la aparición de nódulos dérmicos.
Prevención y tratamiento
Son eficaces los repelentes contra insectos, como la dietiltoluamida. Además, es preciso llevar ropa de protección, como camisas de manga larga y pantalones largos. Cuando exista riesgo de exposición, es preciso examinar cada noche las zonas cutáneas expuestas. Para extraer las garrapatas, se sujeta la cabeza del ácaro con unas pinzas y se tira de él gradualmente desde el punto de inserción.