Los filtros solares ejercen un efecto dermoprotector al absorber o reflejar la radiación ultravioleta. Su eficacia frente a la radiación ultravioleta B (290-320 nm) viene determinada por el llamado factor de protección solar (FPS), que no es más que el cociente entre la dosis ultravioleta mínima necesaria para provocar eritema en la piel protegida por el filtro solar y la dosis necesaria en ausencia de dermoprotección. Los filtros solares que ofrecen también protección frente a la radiación ultravioleta A (320-400 nm) se denominan filtros de amplio espectro.