La dermatitis herpetiforme es una dermatosis crónica que suele iniciarse durante la juventud o los primeros años de madurez. Esta enfermedad, cuyo síntoma predominante es el prurito, se caracteriza por fases alternativas de actividad y remisión. Las pápulas y vesículas pruriginosas se localizan de forma preferente y simétrica en las nalgas, las rodillas y los codos. La dermatitis herpetiforme se asocia con frecuencia a celiaquía (enteropatía por intolerancia al gluten), en ocasiones asintomática. El yodo y los yoduros pueden actuar como factores potenciadores o desencadenantes de la dermatitis herpetiforme.
Tratamiento
La mayoría de los pacientes necesitan tratamiento de por vida; la remisión espontánea ocurre en torno al 10% de los casos. Algunos pacientes, pocos, responden bien al tratamiento exclusivo con dieta sin gluten, pero la mayor parte requieren tratamiento indefinido con dapsona por vía oral. Una dosis inicial de 100 mg diarios suele impedir la formación de nuevas lesiones en un plazo de 24 ó 48 horas, además de aliviar espectacularmente el prurito. En ocasiones puede ser preciso aumentar la dosis a 200 mg diarios. Los principales efectos secundarios de la dapsona son la metahemo-globinemia y la anemia hemolítica, sobre todo en los pacientes con deficiencia enzimática de glucosa-6-fosfato-deshidrogenasa. En estos casos, es obligado proceder a una reducción posológica hasta la dosis mínima capaz de eliminar los síntomas.