El gobierno debe asumir la responsabilidad de planificar y supervisar el desarrollo de los recursos humanos necesarios. Las estrategias escogidas deberían reflejar de forma realista las necesidades y la capacidad del país, y se debería asignar un presupuesto adecuado. La consideración de los aspectos que a continuación se indican contribuirá a asegurar el desarrollo de una política de recursos humanos que respalde la aplicación de la política farmacéutica nacional.
Es necesario planificar desde una fase temprana y considerando las necesidades a corto, medio y largo plazo. Un análisis cuantitativo de los recursos humanos necesarios (incluida una estimación realista de la tasa de eliminación natural de puestos) puede ayudar a fijar prioridades. La planificación financiera debe acoplar los recursos financieros a las necesidades prioritarias. Una buena planificación y unos plazos de preparación a decuados ayudarán a asegurar la disponibilidad de personas capacitadas en número suficiente. Los planes deberían incluir una política de desarrollo profesional y medidas orientadas a retener al personal en el servicio.
Educación y capacitación
Una política farmacéutica nacional requiere una amplia gama de aptitudes. Es necesario que en todos los niveles el personal esté familiarizado con aspectos fundamentales de la política que inciden en la calidad, el suministro y la utilización de medicamentos, y que comprenda los objetivos clave de la política farmacéutica. Para cada categoría de personal se deberían definir con claridad la naturaleza y el alcance de su implicación en la política. De esa manera será posible decidir sobre la orientación y nivel de la capacitación que se requiere para cada categoría.
Debe haber cierto número de requisitos mínimos de educación y capacitación para cada categoría. Por ejemplo, el personal responsable de actividades específicas para asegurar la calidad de los medicamentos debe recibir una formación adecuada en aspectos concretos de la garantía de la calidad. Quienes se ocupan del sistema de suministro de medicamentos deberían recibir formación en gestión, supervisión y ciertas aptitudes administrativas que les son necesarias.
Los prestadores de atención de salud en general, y los prescriptores en particular, deben estar capacitados en los principios del uso racional de los medicamentos. Debe dedicarse un tiempo adecuado a la capacitación en esas áreas dentro de los programas de educación formal y de educación permanente. Se puede estudiar la posibilidad de colaborar con instituciones que puedan proporcionar formación continua y sostenida.
También los farmacéuticos, los auxiliares de farmacia y las enfermeras prescriptoras están en buena posición para fomentar el uso racional de los medicamentos, y sus cometidos deberían ser objeto de mayor atención. En los países en desarrollo se debería hacer hincapié en la formación y supervisión de los farmacéuticos y técnicos y auxiliares de farmacia. Antes es preciso identificar las necesidades de aptitudes apropiadas y capacitación.
Desarrollo profesional y formación de equipos
Planificar a largo plazo es esencial para asegurar un equilibrio entre las actividades de formación y las necesidades de recursos humanos. La planificación profesional es importante para reclutar personal para los servicios gubernamentales y evitar las pérdidas de personal hacia el sector privado. Los programas de educación permanente y las oportunidades de colaboración con otros pueden motivar al personal y ayudar a mantenerlo actualizado. Además, hay que prestar atención al establecimiento de salarios adecuados y otros incentivos para retener a los trabajadores.
Los objetivos de la política farmacéutica y la importancia de sus distintos componentes deben ser comunicados a todos los interesados. El personal debe recibir responsabilidades y metas claras, y ser informado de los éxitos y los fracasos a través de la vigilancia y la evaluación. Si los trabajadores se sienten parte de un equipo será más fácil que mantengan un espíritu de participación y que se sientan útiles y motivados.
Colaboración con instituciones nacionales
En muchos casos las actividades que requieren conocimientos especializados - por ejemplo, la evaluación de medicamentos y los servicios de información farmacológica - se pueden llevar a cabo de manera más efectiva en universidades, instituciones docentes o asociaciones profesionales que desde los ministerios de salud. La colaboración entre los organismos de reglamentación farmacéutica y las universidades, las instituciones de investigación, las asociaciones profesionales y los individuos maximiza el uso de los conocimientos especializados y los recursos nacionales. Al mismo tiempo, establece una red de personas expertas e implicadas en el desarrollo y la aplicación de la política farmacéutica. Los especialistas externos pueden suplir la falta de expertos del país y participar en programas nacionales de formación para transmitir sus conocimientos. En algunos casos puede ser oportuno enviar a profesionales al extranjero para que cursen programas cortos de formación.