Un caso especial se plantea en el ámbito químico-farmacéutico cuando un compuesto es un enantiómero110 ópticamente activo de un compuesto que antes sólo se conocía en forma racémica. Aunque algunas oficinas de patentes, como la Oficina Europea de Patentes, han dictaminado que tales enantiómeros se pueden considerar novedosos, se ha negado la existencia de actividad inventiva, pues es obvio que en esos tipos de moléculas pueden existir formas ópticamente activas, y es habitual poner a prueba si uno u otro de los enantiómeros aislados es más activo que la mezcla de los dos ("mezcla racémica"). Hoy día se acepta en general que lo normal será que uno de los isómeros ópticos muestre una actividad mucho más alta que el otro, de suerte que es de esperar una actividad superior al menos en uno de los isómeros en comparación con el racemato.111
110 Los enantiómeros son compuestos químicos que se comportan entre sí como una imagen y su imagen especular. En la química orgánica se producen enantiómeros, por ejemplo, en compuestos que comprenden un átomo de carbono con cuatro sustituyentes distintos. Véase, p. ej., Hansen y Hirsch, 1997, pág. 113. Se calcula que más de una cuarta parte de las sustancias farmacéuticas conocidas presentan esta propiedad. Véase, p. ej., Cook, Doyle y Jabbari, 1991, pág. 84.
111 Véanse, p. ej., Grubb, 1999, págs. 199-200; Hansen y Hirsch, 1997, págs. 113-118.