La función principal del Programa Internacional OMS de Vigilancia Farmacéutica es hacer advertencias de forma anticipada sobre los problemas asociados a la utilización de fármacos, como el abuso, la dependencia y el síndrome de abstinencia. Desde la instauración del Centro de Vigilancia de Uppsala (UMC, Centro de Vigilancia de Uppsala), se han recibido cerca de tres millones de informes de acontecimientos farmacológicos adversos de profesionales de la asistencia sanitaria (responsables de la notificación) procedentes de 69 países distintos. Los informes se envían originalmente en forma de texto y, luego, se cifran para proporcionar términos médicos válidos. Desgraciadamente, los términos que utilizan los redactores a veces son imprecisos o se pierden en medio del texto prolijo. A fin de que los programas puedan hacer advertencias con antelación, cualquier término que pueda valer como marcador de dependencia se cifra como «dependencia» para estar seguros de que no se omiten las primeras manifestaciones.
Es necesario tener cuidado a la hora de interpretar los datos del UMC. En la actualidad, los profesionales de atención sanitaria no utilizan de forma congruente los términos vinculados al abuso y a la dependencia de fármacos. Por ejemplo, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) son importantes sustancias psicoactivas, cuya terminología asociada a la dependencia plantea un gran problema (véase el Anexo). La utilización de términos generales como «síndrome de interrupción farmacológica» en vez de «abstinencia» dificulta asimismo el cifrado y la interpretación de los datos.
La Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) (14) es la herramienta que más se utiliza en el ámbito de la epidemiología sanitaria. Si bien es correcto decir que la abstinencia y la tolerancia no son necesarias ni suficientes para establecer un diagnóstico positivo de síndrome de dependencia, un excesivo énfasis en este aspecto puede conducir al concepto erróneo de que la abstinencia no guarda relación con la dependencia.
En la OMS las definiciones deben ser congruentes, pero hay que reconocer que las palabras a veces se utilizan de forma diferente con propósitos distintos. Los términos utilizados en la notificación de reacciones farmacológicas adversas sirven para describir efectos farmacológicos y comunicarlos a los pacientes y a los profesionales de la asistencia sanitaria. Es particularmente importante evitar la utilización de términos que puedan sembrar confusión en los no profesionales, y asegurar que se puedan traducir a todos los idiomas.
Se convino que la Secretaría y el UMC deben continuar trabajando de forma conjunta para proporcionar datos óptimos a las reuniones del Comité. El Comité analizó la definición de términos e hizo hincapié en la necesidad de interpretar cuidadosamente los datos del UMC.