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Comité de expertos de la OMS en farmacodependencia - OMS, serie de informes técnicos, No. 915 - 33° informe
(2003; 33 páginas) [English] [French] Ver el documento en el formato PDF
Índice de contenido
Ver el documento1. Introducción
Ver el documento2. Criterios para la inclusión en las listas
Abrir esta carpeta y ver su contenido3. Examen crítico de psicofármacos
Abrir esta carpeta y ver su contenido4. Examen preliminar de psicofármacos
Ver el documento5. Terminología utilizada en la notificación de reacciones farmacológicas adversas relacionadas con el abuso
Ver el documento6. Otros asuntos
Ver el documentoAgradecimientos
Ver el documentoReferencias
Ver el documentoAnexo - Terminología utilizada en la notificación de reacciones farmacológicas adversas relacionadas con el abuso
 

2. Criterios para la inclusión en las listas

A fin de asegurar la coherencia en el proceso de examen, la OMS ha desarrollado un procedimiento formal para examinar las sustancias psicoactivas que producen dependencia. Este procedimiento se ha ido actualizando a medida que surgía la necesidad. El procedimiento de examen actual se realiza de conformidad con las directrices (denominadas en adelante «las Directrices») que fueron adoptadas por el Consejo Ejecutivo de la OMS en el año 2000 (1).

Los criterios para la inclusión en las listas descritos en las Directrices se basan en las disposiciones pertinentes de los tratados internacionales de fiscalización de drogas y de las normas generales adicionales elaboradas por este Comité en reuniones pasadas. En esencia, el criterio aplicado a los estupefacientes es la similitud, en cuestión de abuso y de efectos nocivos, con drogas ya fiscalizadas. Según la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes (denominada en adelante «la Convención de 1961» [2]), el Comité de Expertos, a la hora de decidir si recomendar o no la fiscalización internacional, primero determina si la sustancia que está siendo examinada ejerce efectos similares a la morfina, la cocaína o el cánnabis o si es capaz de convertirse en una sustancia de la lista que ejerza dichos efectos. En caso afirmativo, el Comité determina a continuación si la sustancia se presta a un abuso semejante y puede producir efectos nocivos parecidos a los de alguna sustancia incluida en las Listas I o II, o confirma si se puede convertir en una sustancia que figure en alguna de estas listas.

No obstante, las Directrices no especifican cuán similar una sustancia ha de ser a la sustancia original para considerarla similar a la morfina, a la cocaína o al cánnabis. La falta de orientación específica al respecto plantea muchas dificultades al Comité cuando la sustancia que se está examinando presenta semejanzas tanto con un estupefaciente como con un psicofármaco, por poner un ejemplo, debido a que, en el Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas de 1971 (3) (denominado en adelante «el Convenio de 1971»), los Criterios de inclusión en las listas también comprenden una regla de similitud. La decisión de si la fiscalización de las sustancias analgésicas y estimulantes debe hacerse con arreglo a la Convención de 1961 o al Convenio de 1971 constituye un gran problema. La mayoría de los analgésicos potentes se fiscalizan de conformidad con la Convención de 1961, pero unos pocos se fiscalizan como psicofármacos con arreglo al Convenio de 1971. De los estimulantes del sistema nervioso central, la cocaína se fiscaliza de acuerdo con la Convención de 1961, mientras que las anfetaminas lo hacen según el Convenio de 1971. Así pues, los criterios para elegir entre ambos convenios son ambiguos en lo que respecta a estas clases de sustancias.

Se aplican dos niveles de Criterios de inclusión a los psicofármacos. En el primer nivel, además de la similitud con las sustancias de las Listas, se considera como criterio opcional el riesgo de dependencia y los efectos psicotrópicos. Al aplicar este criterio, es necesario confirmar que la sustancia en cuestión entraña un riesgo de dependencia y que puede producir «la estimulación o la depresión del sistema nervioso central y traer aparejados alucinaciones y trastornos de la función motora, el pensamiento, la conducta, la percepción y el humor». Este criterio ha permitido la inclusión en las listas de nuevos tipos de psicofármacos generadores de dependencia, que no se parecen a las sustancias ya incluidas en las listas. No obstante, los criterios de inclusión de psicofármacos, a diferencia de los de inclusión de estupefacientes, comprenden una exigencia adicional de «indicios de que la sustancia entraña o puede entrañar un riesgo de abuso, de modo que puede constituir un gran problema social y de salud pública que merece la inclusión de la sustancia bajo fiscalización internacional». Esta cláusula ha hecho que este Comité desista de proponer controles «preventivos» para los psicofármacos.

Otros detalles de los criterios para la inclusión en las listas en la Convención de 1961 conciernen la inclusión en las listas de:

- Formulaciones de estupefacientes que pueden estar eximidas de ciertas medidas de control, como la necesidad de receta (Lista III); y

- Estupefacientes que son particularmente susceptibles de utilizarse de forma abusiva y sustituibles a efectos de uso en medicina (Lista IV).


Son ejemplos de estupefacientes incluidos en estas listas, según la Convención de 1961:

Lista I

morfina, hidromorfona

Lista II

codeína, dextropropoxifeno

Lista III

comprimidos de codeína, que contienen 100 mg/comprimido como máximo, o jarabe para la tos que contienen 2,5% de codeína como máximo

Lista IV

heroína, cánnabis

Las Directrices proporcionan asimismo orientación a efectos de elegir la lista apropiada para la inclusión de psicofármacos según el Convenio de 1971, como se explica a continuación:

Lista I

Sustancias cuyo consumo puede ser abusivo y significar un riesgo especialmente grave para la salud pública, y cuyo valor terapéutico es muy limitado o nulo.

Lista II

Sustancias cuyo consumo puede ser abusivo y significar un riesgo notable para la salud pública, y cuyo valor terapéutico es débil o moderado

Lista III

Sustancias cuyo consumo puede ser abusivo y significar un riesgo notable para la salud pública, y cuyo valor terapéutico es moderado o grande

Lista IV

Sustancias cuyo consumo puede ser abusivo y significar un riesgo débil, pero significativo para la salud pública, y cuyo valor terapéutico varía entre escaso y grande

En los casos en que los criterios anteriores se apliquen sólo en parte, la recomendación de inclusión en las listas debe hacerse dando mayor importancia al riesgo para la salud pública que a la utilidad terapéutica.

Sin embargo, sólo se harán recomendaciones de inclusión en la Lista I cuando se cumplan todos los criterios anteriores, tanto los concernientes a la utilidad terapéutica como los relativos al riesgo para la salud pública.

Son ejemplos de psicofármacos incluidos en estas listas, según el Convenio de 1971:

Lista I

lisergida (LSD), N,a-dimetil-3,4-(metlenedioxi) fenetilamina (MDMA)

Lista II

anfetaminas, metacualona

Lista III

amobarbital, flunitrazepam, buprenorfina, pentazocina

Lista IV

diazepam, amfepramona

Cabe señalar que el orden de las Listas no es equiparable en ambos Convenios. En la Convención de 1961, la Lista IV es la más restrictiva, mientras que en el Convenio de 1971 es la menos restrictiva de todas. Contribuye a crear más confusión el hecho de que los sistemas nacionales de reglamentación utilizan sus propios sistemas de inclusión en las listas.

 

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