- MARCOS ESPINAL, RAJESH GUPTA, MARIO RAVIGLIONE*
* Los autores trabajan en la Organización Mundial de la Salud, Grupo Orgánico de Enfermedades Transmisibles, Desarrollo y Vigilancia de Estrategias para las Enfermedades Bacterianas y Víricas Endémicas, Control, Prevención y Erradicación de las Enfermedades Transmisibles.
Entre las enfermedades infecciosas, la tuberculosis (TB) sigue siendo una causa destacada de mortalidad en los adultos.1 En el pasado decenio, el creciente espectro de la TB polifarmacorresistente (TB-PFR) comenzó a amenazar las actividades mundiales de lucha contra la tuberculosis. Se define a la TB-PFR como la enfermedad provocada por Mycobacterium tuberculosis resistente por lo menos a la isoniazida y la rifampicina, los dos medicamentos anti-TB más potentes. Existen pruebas de que la quimioterapia breve con medicamentos anti-TB de primera línea destinada a tratar los casos sensibles a los medicamentos no es eficaz para curar los casos de TB-PFR.2 En ciertas zonas del mundo (en particular países de la ex Unión Soviética y la Europa oriental), las tasas de TB-PFR en los casos nuevos y tratados con anterioridad son tan altas que se consideran «emergencias en la salud pública internacional» por la posibilidad de difusión internacional.3,4
Para responder al reto, la OMS y varios asociados han lanzado proyectos piloto para afrontar la TB-PFR en las condiciones reinantes en programas de limitados recursos. Sin embargo, uno de los mayores obstáculos para tratar a los pacientes infectados por la TB-PFR ha sido el alto costo de los medicamentos anti-TB de segunda línea necesarios para el tratamiento.5 En los últimos tres años, los precios en el mercado abierto de esos medicamentos anti-TB de segunda línea han llegado a ser de US$15 000 para un tratamiento de 18 meses. En contraste, los medicamentos anti-TB de primera línea necesarios para tratar la TB sensible a los medicamentos tienen un costo de sólo US$11 para un tratamiento de seis meses.6 Para reducir el costo de esos medicamentos, el Grupo de Trabajo de la OMS (especialmente creado para ocuparse de la TB-PFR) ha negociado con la industria farmacéutica basada en la investigación y de producción de genéricos. Las negociaciones han producido un descenso especial en los precios de hasta el 90% en relación con el precio en el mercado libre. Esos precios preferentes se logran parcialmente mediante la adquisición global de medicamentos. Unir los pedidos dirigiéndolos a una sola fuente no sólo permitió que actuaran ciertas fuerzas del mercado sino que también sirvió para que la industria realizara previsiones más precisas de la demanda, que con anterioridad habían sido difíciles.
Al mismo tiempo, con objeto de evitar el mal uso de los medicamentos y la creación de resistencia a los mismos (la última línea de defensa quimioterapéutica contra la TB), esos medicamentos de precio preferente sólo se han entregado a los proyectos que aplican directrices científicas normalizadas determinadas por un órgano independiente denominado el Comité de la Luz Verde.7 Este Comité, con sede en la OMS, está formado actualmente por seis instituciones: Centros para la Lucha y Prevención de las Enfermedades, Escuela de Medicina de Harvard, Médicos sin Fronteras, Programa Nacional contra la Tuberculosis del Perú, Real Asociación contra la Tuberculosis de los Países Bajos y OMS (sirve como miembro y secretaría permanentes). La mayor parte de los trabajos realizados por el Comité de la Luz Verde se llevan a cabo por vídeoconferencia, teleconferencia y correo electrónico. Todas las decisiones se obtienen por consenso.8
En conjunto, el procedimiento ha marchado satisfactoriamente debido a los esfuerzos conjuntos de todas las instituciones implicadas. Los proyectos piloto se han beneficiado del procedimiento de adquisición y de las negociaciones que, en virtud del sistema descrito, garantizan el suministro de medicamentos anti-TB de alta calidad a precio preferente para usarlos de un modo controlado y óptimo. Este método de adquisición ayuda a lograr la integridad científica de los proyectos piloto y su uso debe examinarse en el caso de las enfermedades infecciosas, en particular del VIH/SIDA.

Paciente de Tanzanía afecto de TB, enfermedad que es cada vez más frecuente y de creciente resistencia a los medicamentos - Foto: OMS/O. Harrer
Referencias
1. Raviglione MC, Snider DE Jr, Kochi A. Global epidemiology of tuberculosis. Morbidity and mortality of a worldwide epidemic. JAMA 1995; 273(3): 220-26.
2. Espinal MA, et al. Standard short-course chemotherapy for drug-resistant tuberculosis: treatment outcome in six countries. JAMA 2000; 283 (19):2537-2545.
3. OMS, Unión Internacional contra la Tuberculosis y las Enfermedades Pulmonares. Anti-tuberculosis drug resistance in the world: the WHO/IUATLD Global Project on Anti-tuberculosis Drug Resistance Surveillance, Informe No 2. Ginebra: Organización Mundial de la Salud; 2000. WHO/TB/2000.278.
4. Harvard Medical School and Open Society Institute. The global impact of drug-resistant tuberculosis. Programme in Infectious Disease and Social Change. 1999.
5. OMS. Procurement of second-line anti-tuberculosis drugs for DOTS-Plus Pilot Projects. Proceedings of a meeting. Gupta R, Brenner JG, Henry CL, et al, eds. Ginebra: Organiza-ción Mundial de la Salud; 2000. WHO/CDS/TB/2000.276.
6. Khatri. Comunicación personal. 2000.
7. OMS. Guidelines for establishing DOTS-Plus Pilot Projects for the management of multi-drug-resistant tuberculosis. Ginebra: Organización Mundial de la Salud; 2000. WHO/CDS/TB/2000.279.
8. OMS. DOTS-Plus and the Green Light Committee. Ginebra: Organización Mundial de la Salud, 2000. WHO/CDS/TB/2000.283.