La farmacología estudia la interacción entre fármacos y organismos. Dos aspectos de esta interacción son especialmente importantes. La farmacodinamia estudia los efectos de un fármaco sobre el organismo: su mecanismo de acción, sus reacciones adversas, los tejidos sobre los que actúa, en qué receptores, a qué concentración, etc. Los efectos de los fármacos pueden ser modificados por otros fármacos o por estados patológicos. El antagonismo, la sinergia, los efectos aditivos y otros fenómenos también son descritos por la farmacodinamia. La farmacocinética trata de las acciones del organismo sobre el fármaco, a través del estudio de los procesos de Absorción, Distribución, Metabolización y Excreción (ADME).
La dinámica y la cinética de un fármaco determinan su utilidad terapéutica. La farmacodinamia determina su eficacia y los efectos adversos que puede producir, así como la concentración a la que se producen. El prescriptor puede influir muy poco sobre ello. La farmacocinética determina con qué frecuencia, en qué cantidad y forma de administración y durante cuánto tiempo se debe administrar el fármaco para alcanzar y mantener la concentración plasmática requerida. Dado que el prescriptor puede influir activamente sobre estos procesos, la sección siguiente se centra más en este aspecto.