La elección entre el carácter público y el carácter privado de los organismos de adquisición reviste una importancia secundaria si tales organismos se someten a pliegos de condiciones precisas, bien concebidas y cuya aplicación la controla eficazmente un organismo independiente de los compradores (por ejemplo el Estado). Impulsar el establecimiento de empresas de adquisición privadas puede significar que se renuncie a los objetivos sociales y de salud pública si el control es mucho más difícil de ejercer respecto a las empresas privadas que respecto a las públicas. Ello producirá efectos durante largo tiempo puesto que, en el contexto internacional actual, es más fácil pasar de la condición pública a la condición privada que viceversa, es más fácil tener una política de desreglamentación que una política de reglamentación creciente.
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Adquisición: los puntos importantes que hay que recordar
1. Si el objetivo es evitar adquisiciones en exceso y la escasez de existencias, la cuantificación debe basarse en el consumo pasado; pero si el objetivo es medir las cantidades estrictamente necesarias para las necesidades prioritarias, la cuantificación debe basarse en la morbilidad y en los regímenes terapéuticos. En tal caso, debe estar estrechamente articulada con un programa de uso racional de los medicamentos.
Puesto que esos dos métodos de cuantificación dan resultados diferentes, lo ideal sería utilizarlos juntos para lograr simultáneamente los dos objetivos siguientes: adquirir precisamente lo que se va a consumir y consumir las cantidades estrictamente necesarias. Así se evita al mismo tiempo la repetición mecánica del pasado, sin decisión, y el voluntarismo idealista sin tener en cuenta las limitaciones debidas al comportamiento de los distribuidores y de los recetadores. En la práctica, la cuantificación se elegirá en función de la índole de la información disponible y del estado de desarrollo de los servicios de abastecimiento.
2. La centralización de las adquisiciones tiene ventajas considerables porque permite reducir al máximo los costos de transacción y concentrar las capacidades para elaborar una estrategia de adquisición fructífera. La centralización no conduce necesariamente al establecimiento de monopolios. Un duopolio o un oligopolio pueden ser preferibles.
3. El control necesario de un organismo de adquisición y de su personal no debe ser exclusivamente legal y administrativo puesto que la estrategia más eficaz no puede definirse por completo formalmente. Los controles también deben ser de índole política u orgánica.
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