Poner a la disposición de la población medicamentos inocuos, eficaces, de buena calidad y al menor costo es un gran desafío para las políticas farmacéuticas. Se han realizado múltiples innovaciones para facilitar el acceso a los medicamentos esenciales. La utilización de criterios económicos todavía no se ha generalizado lo suficiente en la elaboración y la aplicación de las políticas farmacéuticas; esta utilización se limita en general a reducir al mínimo los precios. Los sistemas farmacéuticos son complejos y requieren un análisis global. Las decisiones que hay que tomar tienen que ver con la estrategia que va a elaborarse y con la organización farmacéutica que va a establecerse, y no sólo con la elección entre opciones bien identificadas en función de su efecto sobre los precios. Por consiguiente, las capacidades acumuladas en materia de economía son útiles para los encargados de las políticas farmacéuticas, incluso si las características económicas del medicamento son específicas y aunque no exista una teoría lograda o instrumentos económicos sólidamente demostrados que permitan una buena reglamentación de este sector.