En los mercados libres es necesario que exista una corriente de información completa y exacta entre compradores y vendedores. El desequilibrio informativo entre los fabricantes de medicamentos y los dispensadores de atención sanitaria, y entre éstos y los pacientes, es una de las principales causas de disfunción en el mercado farmacéutico. El uso no racional de los medicamentos puede deberse tanto a la falta de conocimientos por parte de los dispensadores como al propósito deliberado de desorientar a los consumidores menos informados para aumentar los beneficios.
Los esfuerzos para promover el uso racional de los medicamentos tienen como meta asegurar la disponibilidad de información independiente y objetiva y su utilización activa por los prescriptores, los dispensadores y los pacientes. Además, el Estado tiene la función de velar por que la ética profesional no sea desplazada por el interés económico. Las medidas para fomentar el uso racional de los medicamentos se exponen con más amplitud en la sección 6.5.