El investigador es responsable de proporcionar atención médica (o dental, cuando corresponda) adecuada a los sujetos durante el ensayo clínico, y de asegurar que se mantienen una atención médica apropiada y los procedimientos pertinentes de seguimiento después del ensayo, durante un período que dependerá de la naturaleza de la enfermedad y del ensayo y de las intervenciones efectuadas.