Ya he señalado el gran crecimiento del volumen de producción de genéricos y es difícil imaginar que se interrumpa durante la década próxima. Probablemente se acelerará aún más. También es muy posible que le acompañe el mismo proceso de adquisiciones y fusiones que ha marcado a la Industria farmacéutica basada en la investigación durante los pasados treinta años, con las correspondientes economías de escala. Los países de Europa del Este y, en cierta medida, los surgidos de la extinta Unión Soviética, están experimentando una mejora de sus plantas de producción, convirtiéndose así en potencia en importantes actores del mercado de genéricos. La tendencia hacia la expansión de la producción en el tercer mundo es mucho menos visible, lo que refleja fundamentalmente la dificultad a la que se han enfrentado hasta ahora para obtener capital y profesionales, así como una falta de tradición en el comercio. Aquí y allá - por ejemplo en algunas plantas de propiedad asiática en África Oriental - se han dado pruebas de que los productos buenos se pueden fabricar incluso en lugares del mundo hasta ahora desconocidos por su producción farmacéutica.
Existe una reacción ya declarada de las autoridades reguladoras frente al fenómeno de los genéricos. Los países occidentales, ya en los años setenta, promulgaron una primera serie de requisitos normativos para los genéricos. En los países en vías de desarrollo cada programa de fomento de los medicamentos incluye los laboratorios de control de calidad y existen esperanzas de que las redes de laboratorios regionales de control de calidad, patrocinadas por la OMS, mejoren y sean más eficientes con el transcurso de los años. Es probable que esto tenga precisamente el mismo efecto sobre la industria de genéricos que tuvo la normativa general de medicamentos sobre la industria: promoverá una calidad alta, más concentración en grupos más grandes y la eliminación de aquellas compañías pequeñas y de bajo nivel que no tienen cabida en este negocio. En algunos aspectos esta reacción reguladora puede incluso fomentar la mejora de productos en la industria de genéricos: en diciembre de 1991 el Comité Farmacéutico de la Unión Europea introdujo una definición más liberal de la equivalencia entre productos, con la cual incluso los productos modificados se beneficiarán del registro simplificado otorgado a los genéricos.