El proceso en Centroamérica ha seguido cierto paralelismo con el del Grupo Andino, con un mayor énfasis en la armonización de las normas farmacológicas. Ha concedido mucha importancia al fortalecimiento de los mecanismos de control y garantía de calidad, creando, entre otras cosas, una red de laboratorios de análisis. Se han adoptado también en la subregión centroamericana las Normas de fabricación correcta de la Organización Mundial de la Salud y los países han iniciado un proceso que busca conducirlos a su afiliación al Sistema de certificación OMS de productos objeto de comercio internacional.
Se ha trabajado intensamente en mejorar los sistemas de información referentes al registro sanitario y a su computarización, con el objeto de convertir su información en bases para la toma de decisiones. El trabajo de armonización de criterios para el manejo del registro sanitario parece muy promisorio, estableciéndose, en particular, unos criterios comunes para el manejo del registro de cosméticos, basados en la adopción de listas comunes, positivas y negativas, referentes al uso de sustancias y excipientes permitidos y prohibidos en cada una de las líneas cosméticas. Se ha elaborado también un código de promoción de medicamentos, orientado por los criterios básicos de las guías de la OMS al respecto.