Uno de los principales debates que marcó el desarrollo del siglo XX tuvo como marco de referencia el enfrentamiento ideológico entre los llamados países «occidentales» y los países del «Este». Buena parte del debate se originaba alrededor del papel del Estado, como instrumento para el logro de bienestar. La caída en cadena de casi todo el mundo «socialista», defensor de un Estado intervencionista y protector, exacervó las posiciones «liberales» y pareció, de momento, dejar perfectamente en claro que mientras menos Estado habría más libertad, más desarrollo y, probablemente, también más bienestar.