Pocos países mantienen control de precios sobre los medicamentos y la tendencia es suprimirlo. De hecho, se ha producido un aumento generalizado de precios que en muchos casos superó el 100 por 100 (Chile, Ecuador, Honduras, Perú y Venezuela). Además, existen fuertes variaciones del precio de un mismo medicamento entre países, algo muy notable dada su fuerte dependencia respecto a los mismos suministradores. También se observa una tendencia en favor de la dispensación sin receta y de la comercialización en establecimientos que no cuentan con farmacéutico (supermercados). Para compensar, algunas organizaciones vecinales y de consumidores han organizado boticas o farmacias populares y difunden los conceptos de medicamento esencial y uso racional.