¿Existe alguna forma de obligar a los servicios sanitarios a ser más eficientes? Este es uno de los objetivos de las reformas de la asistencia sanitaria orientadas hacia el mercado que proponen modelos de provisión que tratan de contener gastos y aumentar la eficiencia. Su tendencia general es desarrollar cambios organizativos que den un papel más amplio al sector privado y una nueva cultura empresarial y de competencia entre los suministradores de asistencia sanitaria, así como de descentralización general de la gestión.
Desde 1991, el Reino Unido ha implantado un mercado de proveedores con el objetivo de incrementar la eficiencia y permitir, por lo tanto, que las necesidades sanitarias se cubran con un gasto total menor. Las autoridades sanitarias de los distritos adquieren servicios hospitalarios de los hospitales públicos y privados, con contratos basados en el coste y la calidad. Paralelamente, se ha permitido a las clínicas de médicos generales optar por convertirse en compradores de servicios y las que lo han hecho ya atienden aproximadamente un tercio de los pacientes. Con sus presupuestos compran para sus pacientes consultas ambulatorias, pruebas diagnósticas, un número limitado de servicios hospitalarios y parte de los servicios comunitarios, excluyendo los servicios de urgencia y de obstetricia. En 1994, se comenzó un plan experimental de autonomía presupuestaria total por parte de las clínicas de médicos generales. A los hospitales se les está permitiendo convertirse progresivamente en entes autónomos («trusts»), lo cual les da una gran libertad respecto a las normas del National Health Service, especialmente en lo que se refiere a niveles salariales de su personal. Los hospitales que gozan de este status realizan cerca de un 90 por 100 del gasto.
En Londres los distritos están contratando con los hospitales locales y no con los hospitales centrales encargados de la enseñanza de la medicina, más caros. De éstos, algunos se están fusionando como paso preliminar a la reducción de camas, aunque en un contexto planificado y no de mercado. Existen algunos datos de una mayor actividad hospitalaria pero su medida está sujeta a problemas fundamentales de definición y puede tratarse de un crecimiento artificial en gran parte.
Lo que es sorprendente es la manera en la que se ha copiado la reforma, antes de conocer sus efectos a largo plazo, como ha ocurrido en Nueva Zelanda y en algunas partes de España y de Suecia.