Los controles de acceso a la enseñanza médica se llevan a cabo en todos los países salvo en Bélgica y Luxemburgo (donde no existe facultad de medicina). Los controles a la entrada de nuevas aseguradoras tienen un efecto más inmediato. En la mayoría de los países miembros, las inversiones en nuevas camas hospitalarias del sector público (y en algunos casos también del sector privado) deben ser autorizadas por órganos de planificación nacionales, regionales o locales. En Bélgica, Irlanda y el Reino Unido se ha llevado a cabo una acción muy dura y amplia para cerrar hospitales o utilizarlos para otros usos. Ahora se contempla la eliminación de 22.000 camas hospitalarias públicas en Francia y 3.800 en los Países Bajos. En Dinamarca también se está reduciendo el número de hospitales, principalmente mediante el cierre de pequeñas unidades, y todavía se esperan más reducciones. En España, los hospitales especializados más pequeños se han destinado exclusivamente a los enfermos crónicos o a los pacientes convalecientes, mientras que otros se han cerrado. En Luxemburgo se ha reconocido que existe un exceso de camas para enfermos agudos, pero los procedimientos para destinarlas a otros usos son lentos y engorrosos. Por el contrario, en Portugal y Grecia todavía existe una tendencia a construir más hospitales públicos con un incremento muy pequeño de camas para enfermos agudos.