Los puntos clave son:
• Los países emergentes todavía suelen tener muchas empresas fabricantes de medicamentos. La mayoría de ellas son pequeñas y medianas empresas, viven enteramente de la copia de productos previamente patentados, tienen estructuras financieras precarias, y compiten fuertemente entre sí.
• Las empresas estatales aún existen en algunos países emergentes, pero su papel nada tiene que ver con el ejercido por empresas públicas manufactureras en otros ramos de la industria.
• Todavía es poca la I + D realizada en los países emergentes. Lo que se hace con frecuencia no alcanza masa crítica suficiente para prometer resultados.
• A pesar del número limitado de empresas extranjeras, ellas suelen tener cuotas de mercado elevadas.
Como se ha dicho con anterioridad, la inversión extranjera directa no tiende a crecer. Los factores que la impulsaron en el pasado (leyes que obligaban a la producción local; reglamentos que prohibían la importación o que imponían obstáculos fuertes; medidas que restringen el mercado a genéricos) son justamente los que han sido debilitados por el nuevo entorno económico. Quedan pues sólo dos consideraciones que podían impulsar la inversión extranjera directa en el futuro. Primero, grandes ahorros en el gasto total de producción que la atraería hacia los países emergentes. Esto parece poco probable. La I + D requiere no sólo grandes inversiones sino también una cultura que no se desarrolla tan rápidamente. Aun suponiendo la introducción de fuertes incentivos financieros sería difícil pensar que podría producirse a corto/medio plazo una relocalización de la I + D hacia los países emergentes. Segundo, la necesidad de establecerse en nuevos mercados, especialmente en Asia. Se detectan ejemplos específicos, como la fuerte implantación de empresas farmacéuticas innovadoras francesas en Vietnam y la ola de empresas conjuntas en China. Quizás bajo este acápite también se podría incluir la inversión extranjera directa por empresas individuales que persiguen la creación de bases subregionales (Glaxo en Singapur). El impacto global de tales acontecimientos no parece ser, sin embargo, el precursor de grandes cambios de estructura.