Modelo OMS de información sobre prescripción de medicamentos: Medicamentos utilizados en las enfermedades parasitarias - Segunda edición
(1996; 160 páginas) [English] [French] Ver el documento en el formato PDF
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Filariasis linfática

La filariasis linfática está causada por los gusanos nematodos parásitos Wuchereria bancrofti, Brugia malayi y B. timori. Afecta a unos 80 millones de personas en las regiones tropicales y subtropicales, especialmente en Asia meridional, África al sur del Sahara y las islas del Pacífico.

Las formas larvarias, transmitidas al sujeto por la picadura de un mosquito infectado, penetran en los vasos linfáticos y provocan una adenolinfangitis localizada. Las larvas que sobreviven siguen migrando hacia los colectores linfáticos principales, donde maduran durante varios meses hasta convertirse en gusanos adultos, particularmente en las regiones pélvica y periaórtica. Los gusanos adultos pueden persistir hasta 12 años y producen numerosas microfilarias, que ingresan en la sangre periférica en la que son ingeridas por los mosquitos, completándose así el ciclo de transmisión.

Las infecciones repetidas se manifiestan por crisis episódicas de adenolinfangitis. A veces esto da lugar a la formación de abscesos, sobre todo en la filariasis por Brugia, mientras que en la filariasis bancroftiana suele asociarse a una epididimorquitis. Al cabo de muchos años, la exposición continuada da lugar en la filariasis bancroftiana a los signos clásicos de elefantiasis, hidrocele y quiluria, y en la filariasis por Brugia a la característica elefantiasis de la pantorrilla y el pie.

La infección por W. bancrofti provoca también a veces una variante clínica, la eosinofilia pulmonar tropical. Se trata de una forma de filariasis oculta caracterizada por tos y estornudos, eosinofilia e infiltrados pulmonares que puede evolucionar hacia una fibrosis intersticial crónica. Es frecuente la hipertrofia de los ganglios linfáticos y en las muestras de sangre no es posible descubrir microfilarias.

Prevención1

1 Para más información, véase Filariasis linfática: la enfermedad y los métodos de lucha. Quinto informe del Comité de Expertos de la OMS en Filariasis. Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 1992 (OMS, Serie de Informes Técnicos, N° 821).

Puede reducirse la intensidad de la transmisión:

• enseñando a las comunidades rurales a reducir el contacto con los mosquitos vectores, y
• practicando sistemáticamente la quimioterapia individual y comunitaria.

Una lucha antivectorial eficaz resulta demasiado cara en la mayoría de las zonas endémicas. En los sitios donde resulta practicable, son útiles los rociamientos insecticidas en el interior de las viviendas y el uso de mosquiteros impregnados con piretroides, además de medidas de lucha antilarvaria y erradicación de los criaderos de mosquitos.

Quimioterapia comunitaria

Aunque el método operativo utilizado puede variar, el objetivo es siempre reducir la intensidad de la transmisión y la incidencia de la enfermedad.

El personal de atención primaria de salud puede organizar el tratamiento en masa de todos los miembros de la comunidad - con excepción de los lactantes, las embarazadas y las personas debilitadas - con dietilcarbamazina. Sin embargo, el costo que implica sólo está justificado cuando los datos epidemiológicos indican que sufre la infección más del 5% de la población. La prevalencia de la microfilaremia puede estimarse mediante sencillas pruebas de diagnóstico hematológico.

En Polinesia se ha logrado reducir la proporción de portadores de microfilarias y las manifestaciones clínicas de la filariasis bancroftiana administrando una vez al año una dosis única de 6 mg/kg. En China y la India se han obtenido resultados análogos en el plazo de 6-18 meses y, al parecer, sin efectos adversos añadiendo a la sal de mesa un 0,1-0,3% de dietilcarbamazina.

Tratamiento

La dietilcarbamazina es el único medicamento de que se dispone para tratar y prevenir la filariasis. Su actividad es a la vez microfilaricida y macrofilaricida, pero algunos gusanos adultos pueden sobrevivir incluso tras varios ciclos de tratamiento.

Las infecciones recientes son las que mejor responden, pero el tratamiento también puede ser útil en los casos inveterados. Los grandes hidroceles y la elefantiasis suelen requerir medidas quirúrgicas. En los casos de eosinofilia pulmonar tropical se observa una marcada remisión clínica y hematológica a los pocos días, pero aproximadamente el 20% de los enfermos recaen y requieren un nuevo tratamiento.

La destrucción de las microfilarias provoca a veces una reacción inmunológica análoga a la reacción de Mazzotti en la oncocercosis, que se caracteriza por cefalea, dolores articulares, sensación de mareo, anorexia, malestar y urticaria.

Recientemente se ha demostrado que la ivermectina, administrada en una dosis única de 400 mg/kg, es tan eficaz como una sola dosis de 6 mg/kg de dietilcarbamazina.

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