Modelo OMS de información sobre prescripción de medicamentos: Medicamentos utilizados en las enfermedades parasitarias - Segunda edición
(1996; 160 páginas) [English] [French] Ver el documento en el formato PDF
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Cloroquina

Grupo: agente antipalúdico
Tabletas de 100 mg, 150 mg y 300 mg del producto base (en forma de fosfato o sulfato)
Jarabe, 50 mg del producto base (en forma de fosfato o de sulfato) en 5 ml
Inyectables, ampollas de 2 ml con 50 mg y 100 mg del producto base (en forma de fosfato o sulfato) por ml [150 mg de cloroquina base equivalen a 200 mg de sulfato de cloroquina o a 250 mg de fosfato de cloroquina]

Información general

Las normas aplicables al uso de este medicamento como antipalúdico deben establecerse a nivel nacional, ya que P. falciparum es actualmente resistente a la cloroquina en muchas zonas. Sin embargo, este fármaco puede utilizarse con buenos resultados en las zonas donde se ha señalado un bajo grado de resistencia de P. falciparum, especialmente si el sujeto parece haber adquirido un nivel significativo de inmunidad y también si el parásito predominante es P. vivax.

La cloroquina es una 4-aminoquinoleína con actividad esquizonticida pronunciada y rápida contra las formas hemáticas de los parásitos P. ovale y P. malariae, así como contra las cepas susceptibles de P. vivax y P. falciparum. También es gametocida contra P. vivax, P. ovale y P. malariae, así como contra las formas inmaduras de P. falciparum. No es activa contra las formas intrahepáticas.

Se absorbe bien tras la administración oral, observándose las concentraciones plasmáticas máximas a las 2-3 horas. El fármaco y sus metabolitos son detectables en el plasma por espacio de dos meses y en la orina durante los cuatro meses siguientes a la administración de una dosis única.

Información clínica

Aplicaciones

Tratamiento de los ataques palúdicos agudos:

• Las infecciones por P. malariae y por P. falciparum susceptible se eliminan mediante un tratamiento con cloroquina sola.

• Cuando el riesgo de reinfección inmediata es nulo o poco probable, la eliminación de las infecciones naturales por P. vivax y P. ovale exige la administración subsiguiente de primaquina para suprimir las formas intrahepáticas persistentes (hipnozoitos). Estas formas no se encuentran en las infecciones congénitas ni en las debidas a transfusiones u otras inyecciones contaminadas.

La cloroquina se utiliza también con fines profilácticos en las embarazadas y en los sujetos no inmunizados que están expuestos a la infección.

Dosificación y administración

Todas las dosis se refieren al producto base.

Tratamiento

Administración oral

A fin de evitar las náuseas y los vómitos, la cloroquina debe administrarse después de las comidas. En caso de que el paciente vomite parte o la totalidad de la toma, se le volverá a administrar inmediatamente la misma cantidad.

Adultos, inclusive mujeres embarazadas, y niños:

Dosis total: 25 mg/kg administrados durante tres días.

Día 1:10 mg/kg seguidos de 5 mg/kg a las 6-8 horas.

Días 2 y 3: 5 mg/kg en una sola toma.

En muchas zonas se utiliza una pauta más práctica, pero inferior desde el punto de vista farmacocinético:

Días 1 y 2:10 mg/kg.
Día 3: 5 mg/kg.

La pauta mencionada es suficiente para eliminar las infecciones por P. falciparum susceptible, ya que las concentraciones plasmáticas conservan su eficacia antipalúdica durante varias semanas.

Administración parenteral

Hay que señalar la posibilidad de administrar la cloroquina por vía parenteral cuando no se prevea resistencia, el paciente no pueda tomar medicamentos por vía oral y no se disponga de quinina ni de quinidina. La administración excesivamente rápida da lugar a concentraciones plasmáticas máximas que ejercen efectos tóxicos, con riesgo de colapso cardiovascular mortal.

Adultos y niños: la dosis inicial de 10 mg/kg debe administrarse durante un período no inferior a ocho horas, de preferencia mediante perfusión intravenosa muy lenta. Seguidamente conviene administrar perfusiones de 5 mg/kg cada ocho horas hasta alcanzar una dosis total de 25 mg/kg.

Las perfusiones deben suspenderse tan pronto como el paciente esté en condiciones de tomar la cloroquina por vía oral.

Cuando no se disponga de medios para la perfusión intravenosa, la cloroquina podrá administrarse por inyección intramuscular o subcutánea en dosis de 2,5 mg/kg cada cuatro horas o de 3,5 mg/kg cada seis horas hasta una dosis total de 25 mg/kg.

Profilaxis

Adultos (inclusive embarazadas): 300 mg por semana.

Niños: 5 mg/kg por semana.

Este tratamiento se ha aplicado con buenos resultados incluso en zonas con resistencia marginal. Ahora bien, hay que iniciarlo una semana antes del contacto y proseguirlo en las embarazadas hasta después del parto y en los individuos no inmunizados cuatro semanas como mínimo después del último riesgo de contagio. Esta programación es suficiente para garantizar la eliminación de P. falciparum y de P. malariae, pero no de P. vivax y de P. ovale, cuyas formas hepáticas residuales sobreviven.

Contraindicaciones

• Hipersensibilidad conocida.
• Los enfermos con un historial de epilepsia no deben utilizar la cloroquina como profilaxis.

Precauciones

Si el estado del paciente se sigue deteriorando tras la administración de cloroquina, habrá que sospechar la presencia de resistencia y administrar un tratamiento de emergencia a base de quinina por vía intravenosa.

Empleo en el embarazo

Nada prueba que la cloroquina sea peligrosa cuando se utiliza en dosis profilácticas durante el embarazo. A causa de la susceptibilidad de las embarazadas al paludismo falciparum, la cloroquina debe utilizase en las dosis recomendadas (tanto para la profilaxis como para el tratamiento) en los sitios donde sea frecuente el paludismo susceptible a la cloroquina.

Efectos adversos

Aunque con las dosis utilizadas para tratar el paludismo son raros los efectos adversos graves, el prurito, que puede ser intolerable, es relativamente frecuente entre los africanos y también se ha señalado en América Central y del Sur y en el sudeste asiático. A veces puede aliviarse con loción de calamina, pero, como su aparición puede poner en peligro la continuidad del tratamiento, puede que sea necesario utilizar otro antipalúdico.

En ciertos casos aparecen molestos dolores de cabeza y síntomas gastrointestinales, ambos transitorios. En los sujetos susceptibles, el tratamiento puede desencadenar ataques graves de porfiria intermitente aguda y de psoriasis. Los primeros pueden simular un acceso de paludismo cerebral. En caso de duda diagnóstica, habrá que investigar la presencia de porfobilinógeno en la orina.

Se considera que el uso indebido de la cloroquina es una causa frecuente de bloqueo auriculoventricular en los lugares donde abunda la automedicación y la cloroquina se utiliza sin supervisión para tratar prácticamente cualquier estado febril. Esos pacientes corren además el riesgo de padecer retinopatía debida a la cloroquina.

Una complicación conocida del tratamiento prolongado con dosis altas es la pérdida irreversible de la visión, causada por la acumulación de cloroquina en la retina. Rara vez, por no decir nunca, esta complicación se ha observado con las dosis recomendadas para la profilaxis del paludismo. Ahora bien, conviene velar por que la exposición a la cloroquina en el curso de toda la vida no rebase el límite de 100 g del producto base. Las dosis actualmente recomendadas para el tratamiento profiláctico del paludismo rara vez, por no decir nunca, han afectado a la retina.

Sobredosificación

La intoxicación aguda por cloroquina tiene a menudo consecuencias mortales: incluso una dosis oral tan baja como 50 mg del producto base/kg puede ser letal. Al poco tiempo sobrevienen náuseas, vómitos y somnolencia, que van seguidos de articulación confusa, agitación, disnea por edema pulmonar, convulsiones, coma, trastornos de la visión y disritmias cardíacas.

Si se asiste al paciente en las primeras horas del accidente, habrá que provocarle el vómito o practicarle un lavado gástrico lo antes posible. De lo contrario, el tratamiento habrá de ser sintomático y orientarse esencialmente a mantener las funciones cardiovascular y respiratoria. El diazepam puede servir para controlar las convulsiones.

Conservación

Las tabletas y el jarabe deben conservarse en recipientes bien cerrados, al abrigo de la luz y de la humedad. También los inyectables de cloroquina deben mantenerse al abrigo de la luz.

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