Modelo OMS de información sobre prescripción de medicamentos: Medicamentos utilizados en las enfermedades parasitarias - Segunda edición
(1996; 160 páginas) [English] [French] Ver el documento en el formato PDF
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Tripanosomiasis americana

La tripanosomiasis americana (enfermedad de Chagas), causada por el protozoo parásito Trypanosoma cruzi, afecta a unos 16-18 millones de personas y a una gran variedad de animales domésticos y salvajes del medio rural de los países tropicales y subtropicales de América Central y del Sur.

La enfermedad es transmitida por varias especies de chinches del género Triatoma y también se transmite por transfusión sanguínea, trasplante de órganos, infección congénita y, ocasionalmente, contacto accidental con sangre de personas o animales infectados. Las formas metacíclicas del parásito, liberadas por el vector en el momento de la picadura, penetran en la herida y producen un nódulo cutáneo prominente y rojizo (chagoma). Si el proceso se desarrolla cerca del ojo, da lugar a una conjuntivitis inflamatoria unilateral (signo de Romaña).

Tras la penetración, las formas metacíclicas maduran y se multiplican en los macrófagos tisulares locales, dentro de los cuales pasan por varios estadios morfológicos distintos y provocan una respuesta inmunitaria específica y, más tarde, una reacción inflamatoria. Al cabo de unos cinco días, las células huéspedes se rompen y vierten en la circulación una nueva generación de tripomastigotos. En las primeras fases de la enfermedad es fácil descubrir nidos de parásitos en el miocardio y en el músculo liso del intestino.

Al principio, el parásito se descubre fácilmente en la sangre, pero la fase febril aguda de la enfermedad suele pasar inadvertida. A veces, sin embargo, la infección sigue un curso fulminante que conduce a la muerte por miocarditis y meningoencefalitis. En la mitad de los supervivientes, aproximadamente, la degeneración miopática crónica da lugar a disritmias, cardiomegalia y, con menos frecuencia, dilatación esofágica y cólica tras un intervalo de latencia comprendido entre 10 y más de 20 años. Llegada esta fase, solamente el tratamiento sintomático resulta útil.

Prevención1

1 Para más información, véase Control de la enfermedad de Chagas. Informe de un Comité de Expertos de la OMS. Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 1991 (OMS, Serie de Informes Técnicos, N° 811).

Los rociamientos con insecticidas y el mejoramiento de las condiciones de vivienda constituyen los medios más directos de reducir la transmisión. Algunos estiman que enjalbegando las paredes interiores de las casas con un producto que contenga un insecticida como el malatión se repele al vector, y se ha recurrido a rociamientos con el piretroide delta de la metrina.

También es importante enseñar a las comunidades a evitar los contactos con el vector y a adoptar medidas para controlar las transfusiones de sangre. A este respecto, se han ideado varias pruebas serológicas para detectar los anticuerpos de T. cruzi en la sangre donada, y se está estudiando la posibilidad de preparar botiquines para este fin.

Tratamiento

De momento, los únicos agentes terapéuticos útiles son el benznidazol y el nifurtimox.

Ambos suprimen la parasitemia y actúan eficazmente durante las primeras fases de la infección. Actualmente se está estudiando en qué medida influyen en las manifestaciones tardías de la enfermedad. En los casos avanzados puede ser necesario el tratamiento sintomático. La insuficiencia cardíaca responde al principio a la digoxina y a los diuréticos. A veces es necesario administrar medicamentos antidisrítmicos, ocasionalmente en situaciones de urgencia, pero están contraindicados los bloqueadores de los adrenorreceptores B. El bloqueo auriculoventricular completo y el síndrome sinusal responden a la implantación de un marcapasos, mientras que el megaesófago y el megacolon pueden requerir tratamiento quirúrgico.

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