Las verrugas, producidas por los papilomavirus humanos, pueden desaparecer espontáneamente en cualquier momento, desde unos meses hasta varios años después de su aparición. Otras veces, sobre todo en los pacientes inmunodeprimidos, se diseminan y resultan difíciles de curar.
Tratamiento
Muchas verrugas comunes, planas y plantares no necesitan tratamiento alguno. En cualquier caso, las lesiones dolorosas o que plantean problemas estéticos suelen responder a la aplicación de una loción de ácido salicílico. La crioterapia con nitrógeno líquido, aplicado con una torunda de algodón o en nebulización, resulta muy eficaz, pero no todos los centros sanitarios disponen de los medios necesarios para ello. Además, debe realizarse con precaución, puesto que la congelación provocada por el nitrógeno líquido puede originar una despigmentación cutánea temporal o permanente.
Las verrugas genitales o condilomas acuminados, de transmisión venérea, deben tratarse siempre -aunque recidiven con frecuenciapues pueden asociarse a un aumento del riesgo de cáncer cervicouterino. El tratamiento consiste en aplicar, con intervalos semanales y hasta un máximo de cuatro aplicaciones, un preparado de resina de podofilo (podofilina) al 10-25% en tintura compuesta de benzoína; la tintura se aplica con cuidado y en poca cantidad sobre los condilomas acuminados situados en los genitales externos, la vagina y la zona perianal, procurando evitar todo contacto con la piel sana. La resina aplicada en la mucosa vaginal debe dejarse secar antes de que entre en contacto con el epitelio sano. La podofilotoxina es una alternativa menos tóxica que puede aplicarse el propio paciente. El ácido tricloroacético se puede aplicar directamente sobre las verrugas, pero es menos eficaz y obliga a espolvorear la zona tratada con talco o bicarbonato sódico para eliminar el ácido sobrante.
Las aplicaciones externas de resina de podofilo y podofilotoxina deben eliminarse mediante lavado al cabo de 1 a 4 horas. La resina de podofilo se absorbe fácilmente y tiene efectos destructivos locales y teratógenos. Ni la resina de podofilo ni la podofilotoxina deben aplicarse sobre zonas cutáneas de gran tamaño, ni tampoco durante el embarazo.
La extirpación quirúrgica, la electrocauterización, la criocirugía y la laserterapia pueden utilizarse en el tratamiento de los condilomas acuminados cuando los preparados tópicos estén contraindicados o hayan sido ineficaces. En los casos resistentes se han descrito también resultados favorables con la aplicación tópica de una pomada de fluorouracilo al 5% y la administración intralesional o sistémica de un inferferón, pero se trata de modalidades terapéuticas caras.