El molusco contagioso es una infección vírica frecuente que se transmite por contacto personal estrecho y afecta a la piel y, en ocasiones, también a la conjuntiva. Se caracteriza por la formación de numerosas pápulas umbilicadas de color blanco brillante en la cara, el tronco y los genitales. Los niños, especialmente si padecen eccema, se infectan a menudo. El molusco contagioso es también frecuente entre los adultos sexualmente activos, sobre todo en las personas infectadas por el VIH.
Tratamiento
Una opción terapéutica sencilla consiste en vaciar el contenido de la pápula mediante punción con una aguja y tratar la base de la lesión con nitrato de plata u otro agente esclerosante suave. Las lesiones pueden tratarse también con cualquier otra técnica destructiva local, como la crioterapia con nitrógeno líquido o la electrocauterización. Siempre que sea posible, es conveniente realizar al menos dos sesiones separadas entre sí por 3 ó 4 semanas; de esta forma es posible tratar las lesiones que en la primera sesión no se apreciaban a simple vista por ser demasiado pequeñas.