La cigomicosis subcutánea es una infección causada por el hongo patógeno Basidiobolus haptosporus, que afecta de forma preferente a los niños y adolescentes. Suele comenzar por una lesión localizada, generalmente en los muslos o las nalgas, que se extiende lentamente hasta formar una masa dura e indolora que afecta a la piel y el tejido subcutáneo. Esta masa, que no deja fóvea a la presión, tiene un aspecto tenso y brillante en las fases iniciales, pero posteriormente puede ulcerarse. Se han descrito casos de cigomicosis subcutánea en el Asia sudoriental y África. En África, la India, Sudamérica y las Indias Occidentales pueden observarse lesiones similares a las de la cigomicosis subcutánea, pero localizadas en la cara y originadas por hongos de la especie Conidiobolus coronatus.
Tratamiento
La cigomicosis subcutánea remite en ocasiones de forma espontánea. La mayoría de los casos responden bien al yoduro potásico (véase la página 20), aunque también es eficaz la administración oral de ketoconazol o itraconazol, en dosis de 200 a 400 mg diarios.