Modelo OMS de información sobre prescripción de medicamentos: Medicamentos utilizados en las enfermedades cutáneas
(1999; 132 páginas) [English] [French] Ver el documento en el formato PDF
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Dermatofitosis (tiña)

Los dermatófitos causantes de las diversas formas de tiña pertenecen a tres géneros: Epidermophyton, Trychophyton y Microsporum. El huésped primario es distinto para cada especie, algunas de las cuales se encuentran libremente en el suelo. El calor, la humedad y la escasez de higiene son factores favorecedores de la infección humana.

Las lesiones producidas por cada especie presentan una distribución cutánea característica. Las clásicas lesiones eritematosas anulares de la tiña, con bordes descamativos y elevados, pueden confundirse fácilmente con las lesiones psoriásicas u otras dermatitis eritematosas descamativas de lesiones anulares o circulares, como el eccema numular. Las lesiones tiñosas características poseen una zona marginal expansiva y una zona de resolución central más clara. Debe tenerse en cuenta, no obstante, que muchas lesiones son atípicas, especialmente en las regiones tropicales. Los casos de diagnóstico dudoso se resuelven mediante identificación microscópica de las hifas; para ello, se recoge por raspado una muestra epidérmica del borde de una lesión y se coloca sobre un portaobjetos con una solución acuosa de hidróxido potásico al 10%.

Tratamiento

Tanto la solución de ácido benzoico como la solución de cloruro de metilrosanilina («violeta de genciana») son preparados fungostáticos baratos y eficaces. La aplicación repetida de una mezcla de ácido benzoico y ácido salicílico (pomada de Whitfield), de acción queratolítica, se utiliza también mucho para eliminar las lesiones cutáneas leves. Las cremas y polvos de ácido undecilénico, algún antifúngico imidazólico o tolnaftato son más eficaces frente a las lesiones antiguas, pero también más caras. Las dermatofitosis extensas y generalizadas deben tratarse durante varias semanas con griseofulvina por vía sistémica; cuando están afectadas las uñas, la duración del tratamiento es mucho mayor todavía. El ketoconazol es un fungicida sistémico más eficaz, pero exige una estrecha vigilancia de la función hepática durante todo el tratamiento, sobre todo en caso de administración prolongada. El itraconazol y la terbinafina parecen ser más inocuos que el ketoconazol y tanto o más eficaces que él en el tratamiento de las dermatofitosis y onicomicosis resistentes, pero son fármacos costosos.

La tiña del cuero cabelludo, tiña tonsurante o tinea capitis suele presentarse en forma de placas de alopecia descamativa o masas inflamatorias (querión). Las formas leves se resuelven espontáneamente durante la pubertad. Las lesiones inflamadas se tratan con griseofulvina oral en dos tomas diarias de 5 mg/kg (dosis diaria máxima = 1 g) durante 6 semanas como mínimo; en los casos graves puede ser necesario prolongar el tratamiento hasta 3 meses. La aplicación tópica de una crema imidazólica o una pomada de ácido benzoico y ácido salicílico acelera en ocasiones la desaparición de las lesiones descamativas, pero no afecta a la infección del cabello. Aunque el querión hace pensar en una infección bacteriana secundaria, constituye en realidad una respuesta inflamatoria a la infección, de modo que por lo general no está indicado el tratamiento antibiótico, a excepción de los casos en que existe una infección secundaria grave. El querión da lugar en ocasiones a un proceso de cicatrización patológica que destruye los folículos pilosos.

La tiña del cuerpo o tinea corporis está producida por T. rubrum o los dermatófitos causantes de la tiña del cuero cabelludo. Las lesiones suelen desaparecer tras la aplicación tópica de una pomada de ácido benzoico + ácido salicílico o una crema imidazólica; en ocasiones, sin embargo, es preciso recurrir al tratamiento con griseofulvina oral durante 4 semanas. Otros antifúngicos son también eficaces, como el itraconazol (200 mg diarios durante 15 a 30 días) o la terbinafina (250 mg diarios durante una o dos semanas).

La tiña del pie, tinea pedis o «pie de atleta» es una dermatofitosis frecuente, causada por muy diversas especies. Las lesiones suelen iniciarse en el último espacio interdigital, que se encuentra afectado en casi todos los casos. La tiña del pie responde bien a los antifúngicos administrados de forma local u oral, pero recidiva con frecuencia, sobre todo en las dermatofitosis por T. rubrum y cuando existe afectación onicomicótica. El tratamiento más habitual consiste en aplicar un preparado antifúngico tópico (pomada de ácido benzoico + ácido salicílico o crema imidazólica) dos veces al día durante 4 semanas como mínimo, en todas las zonas afectadas y los pliegues interdigitales. Si se trata de un paciente con antecedentes de recidivas frecuentes, pueden utilizarse de forma preventiva polvos anti-fúngicos. Las lesiones exudativas graves responden al lavado frecuente de los pies con solución acuosa de cloruro de metilrosanilina al 0,5% o permanganato potásico al 1:10 000; los antifúngicos sistémicos contribuyen a la desaparición de las lesiones. Por vía oral suele ser eficaz la griseofulvina en dosis única diaria de 10 mg/kg (dosis máxima diaria = 1 g) durante 4 semanas. Debe tenerse en cuenta, no obstante, que en los pacientes con onicomicosis asociada, es preciso prolongar el tratamiento durante 12 a 18 meses, e incluso así los resultados son con frecuencia decepcionantes. Tanto la terbinafina (250 mg diarios durante 1 ó 2 semanas) como el itraconazol (400 mg diarios en tres tandas de 7 días consecutivos a intervalos de un mes) son más eficaces que la griseofulvina, pero también más caros. Antes de iniciar el tratamiento, es preciso confirmar la etiología dermatofítica de estas infecciones, pues los géneros Candida y Scopulariopsis spp., ambos resistentes a la griseofulvina, pueden ser también causa de onicomicosis.

La tiña inguinal o tinea cruris suele afectar exclusivamente a la superficie interna de los muslos, que se halla en contacto con el escroto. Idéntica localización tiene la dermatitis intertriginosa, que a menudo se complica con una infección candidósica o bacteriana secundaria. Es relativamente frecuente el tratamiento inadecuado con preparados mixtos que contienen un antifúngico y un esteroide; lo correcto es administrar el antifúngico solo, pues los cortico-steroides pueden empeorar las dermatofitosis. Por lo general, la aplicación diaria de una crema imidazólica durante 2 semanas resulta eficaz. Las lesiones resistentes a los preparados tópicos suelen desaparecer tras 4 semanas de tratamiento con griseofulvina oral, en la forma ya descrita.

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