El dolor en los niños es un problema de salud pública de gran importancia en
casi todo el mundo. Aunque existen conocimientos y medios para aliviarlo, es
frecuente que el dolor de los niños no se reconozca, se ignore o incluso se
niegue. Las presentes directrices abordan el tratamiento farmacológico del dolor
persistente en niños con enfermedades médicas y sustituyen las anteriores
directrices tituladas «Alivio del dolor y tratamiento paliativo en el cáncer
infantil», que únicamente se ocupaban del dolor de origen oncológico. En ellas
se formulan varias recomendaciones clínicas, y en particular se presenta un
enfoque farmacoterapéutico bifásico. Asimismo, se señalan los cambios de
políticas necesarios y las áreas de investigación prioritarias en el futuro.
El objetivo general de estas directrices es proporcionar recomendaciones
basadas en evidencias acerca del tratamiento del dolor, tanto con analgésicos
opioides como con analgésicos no opioides y medicamentos adyuvantes, con el fin
de mejorar el tratamiento del dolor en niños, es decir, recién nacidos,
lactantes y niños de hasta 10 años, con dolor persistente relacionado con
enfermedades médicas. Asimismo, pueden aplicarse a adolescentes, dado que la
mayoría de las evidencias encontradas y evaluadas proceden de estudios
realizados en poblaciones que incluyen a pacientes de 0 a 18 años.
Las directrices tratan específicamente del tratamiento farmacológico del
dolor persistente en niños con enfermedades médicas, entendiéndose por «dolor
persistente» todo dolor de larga duración, y por «enfermedades médicas»
situaciones específicas en las que hay un daño tisular continuo que hace que el
tratamiento farmacológico esté claramente indicado.
Los tipos de dolor incluidos son el dolor nociceptivo debido a la inflamación o
a lesiones tisulares y el dolor neuropático por compresión o destrucción
nerviosa ocasionada por enfermedades. Las afecciones tomadas en consideración
son, entre otras, el dolor persistente causado por el cáncer y el tratamiento
del cáncer, infecciones importantes (por ejemplo, el VIH/sida), la artritis y
otras enfermedades reumáticas, la drepanocitosis, los traumatismos, las
quemaduras , el dolor neuropático persistente tras la amputación, etc.
De estas directrices se excluyen el dolor por traumatismos agudos y el dolor
perioperatorio o relacionado con otros procedimientos. Tampoco se aborda el
dolor crónico complejo sin signos de destrucción tisular, como la fibromialgia,
las cefaleas o el dolor abdominal recurrente, dado que el tratamiento de estas
afecciones requiere un enfoque multimodal en el que se utilizan ampliamente
tanto el tratamiento farmacológico como técnicas no farmacológicas. Las
intervenciones no farmacológicas, como el tratamiento cognitivo-conductual,
otras técnicas psicológicas o las intervenciones físicas son importantes,
generalmente efectivas y forman parte de un plan terapéutico integrado del
dolor. No obstante, el examen de estas técnicas y las recomendaciones al
respecto se encuentran fuera del ámbito de las presentes directrices.
Además, los tratamientos específicos de algunas enfermedades, como el cáncer
o la drepanocitosis, son un componente esencial de la atención, pero también se
encuentran fuera del ámbito de las presentes directrices.
Los destinatarios de las presentes directrices son los profesionales
sanitarios en su sentido más amplio, es decir, desde los médicos clínicos, los
clínicos de nivel medio, los enfermeros y los farmacéuticos hasta el personal
que cuida de los niños. Asimismo, se destinan a los planificadores de políticas
y a los gestores de la salud pública y de programas, que aunque no están
directamente involucrados en la atención a los niños, desempeñan una función
esencial para que el tratamiento rápido, eficaz y seguro del dolor esté
disponible en los diversos niveles del sistema de salud. Los planificadores de
políticas y los organismos de reglamentación son esenciales para facilitar el
acceso legal a los analgésicos opioides para el tratamiento del dolor y
garantizar su uso adecuado.
Estas directrices también constituyen la base para otras publicaciones de la
OMS relacionadas con el tratamiento del dolor moderado a intenso en niños y
destinadas a públicos más específicos, tales como los profesionales de los
cuidados paliativos, los farmacéuticos o los planificadores de políticas y los
directores de hospitales. Dichas publicaciones pueden consistir en tarjetas con
tablas posológicas o pósteres dirigidos a los pacientes y sus cuidadores.
Además, las recomendaciones de estas directrices se utilizarán para actualizar
otros documentos de la OMS relacionados con orientaciones sobre la salud del
niño.