El crecimiento de la industria farmacéutica y el desarrollo incesante de nuevos y más eficaces productos medicinales sintéticos y biológicos no ha disminuido la importancia de las plantas medicinales en muchas sociedades. Por el contrario, el aumento de la población en el mundo en desarrollo y el creciente interés en las naciones industrializadas han ampliado enormemente la demanda de las plantas medicinales mismas y los productos derivados de ellas. Los reglamentos de los países para la evaluación de la calidad, la inocuidad y la eficacia de las plantas medicinales, y el trabajo de la OMS en apoyo de la preparación de normas modelo en este campo han sido útiles para fortalecer el reconocimiento de la función que ellas desempeñan en la atención de salud. Se espera que la evaluación de estos medicamentos tradicionales se convierta en la base para una clasificación futura de medicamentos herbarios así como para estudios evaluativos de su eficacia e inocuidad, y su uso potencial en los sistemas nacionales de atención de salud en diferentes partes del mundo.