Ya que el objetivo esencial del GATT era promover una liberalización continuada del comercio internacional, fue necesario instituir un procedimiento que permitiese a las partes contratantes negociar en esa esfera. Para ello se pusieron en marcha rondas de negociaciones comerciales multilaterales, en el curso de las cuales las concesiones arancelarias otorgadas por una parte a otra se generalizaban a todas las partes en virtud de la cláusula de la nación más favorecida.
En conjunto, las primeras rondas de negociaciones, que tuvieron lugar de 1947 a 1961, acarrearon reducciones muy sustanciales de los derechos de aduana entre los países participantes.
La Ronda Kennedy, que duró de 1964 a 1967, llevó a una nueva reducción de los derechos de aduana con arreglo a una fórmula, y a la negociación de un acuerdo sobre las prácticas antidumping. Pero las partes contratantes no llegaron a un entendimiento sobre la idea de una reducción lineal de los derechos de aduana, ni sobre el problema de las medidas no arancelarias* que también constituían obstáculos al comercio.
Fue en la Ronda Tokio (1973-1979) cuando por fin se firmaron la mayoría de los acuerdos sobre barreras no arancelarias: obstáculos técnicos al comercio, contratación pública, subvenciones, valoración en aduana, licencias de importación y prácticas antidumping.