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Resumen
Los antimicrobianos y los inyectables están entre los medicamentos más caros y, a menudo, consumen la mayor parte del presupuesto de los hospitales. El uso de antimicrobianos, además de entrañar los peligros normales asociados al uso de fármacos, contribuye al desarrollo de la resistencia antimicrobiana, y un control deficiente de las infecciones favorece la proliferación de patógenos resistentes. Las inyecciones administradas de forma insegura pueden contagiar enfermedades de transmisión hemática, como las hepatitis B y C, y el VIH/SIDA.
Por ello, los comités de farmacoterapia (CFT) deberían:
• supervisar el uso de antimicrobianos e inyecciones para garantizar un uso apropiado y seguro;
• garantizar la aplicación de políticas y prácticas apropiadas de lucha contra las infecciones, mediante un comité o equipo de control de las infecciones;
• garantizar que se efectúa una vigilancia apropiada de la resistencia a los antimicrobianos, con el fin de conformar la selección de medicamentos para su inclusión en la lista del formulario, así como para informar a cada paciente.
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