Velar por el suministro de medicamentos seguros, eficaces y de calidad y por su correcta utilización es competencia de los gobiernos nacionales, que para cumplir adecuadamente esas funciones deben crear un organismo nacional de reglamentación farmacéutica y designar un centro oficial para el estudio de las reacciones adversas. La colaboración pluridisciplinar reviste gran importancia, y en este sentido es especialmente necesario crear vínculos entre los diversos departamentos del ministerio de salud y también con otros sectores interesados, por ejemplo la industria farmacéutica, las universidades, las organizaciones no gubernamentales (ONG) o los colegios profesionales que intervengan en labores de formación sobre el uso racional de los medicamentos y el control de las farmacoterapias.
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Recuadro 4 Elementos esenciales de farmacovigilancia en la política farmacéutica nacional
• Creación de sistemas nacionales de farmacovigilancia encargados de notificar los episodios de reacción adversa, que comprendan centros de farmacovigilancia de ámbito nacional y, cuando convenga, regional.
• Elaboración de legislación y/o reglamentación sobre el control de los medicamentos.
• Formulación de una política nacional (que contemple costos y presupuestos, así como mecanismos de financiación).
• Formación continua del personal de salud sobre seguridad y eficacia de las farmacoterapias.
• Suministro de información actualizada a los profesionales y consumidores acerca de las reacciones adversas.
• Seguimiento de la incidencia de la farmacovigilancia mediante indicadores de funcionamiento y de resultados.
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