Informe anual 2003 - medicamentos esenciales y políticas farmacéuticas
(2004; 24 páginas) [English] [French] View the PDF document
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View the documentLa precalificación es vital para los objetivos mundiales sobre el tratamiento del VIH/SIDA, la malaria y la tuberculosis
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Garantía de la calidad y la seguridad: el remedio contra la falsificación

Los reportajes sobre medicamentos falsificados aparecidos recientemente de modo destacado en la prensa internacional reflejan sólo la punta de un iceberg que es en realidad muy grande y muy peligroso. Estas noticias se deben en parte a los esfuerzos de la OMS por aumentar la concienciación acerca de los peligros de los medicamentos falsificados, que se definen como aquellos «cuya etiqueta engaña de forma deliberada y fraudulenta acerca de su identidad y/u origen».

El lucrativo comercio de medicamentos falsificados

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos calcula que el comercio internacional de medicamentos falsificados tiene un valor de más de 32 mil millones de dólares EE. UU. al año. Otros organismos calculan que en los países en desarrollo hasta el 25% de los medicamentos podrían ser falsificados o de calidad deficiente. Lo que sí se sabe a ciencia cierta es que se utilizan con frecuencia medicamentos falsificados (sobre todo en África y Asia) para tratar enfermedades potencialmente mortales, como el VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaria.

La falta de transparencia y el intercambio deficiente de información sobre esta cuestión dificultan la lucha contra los medicamentos falsificados. Desde luego, a veces sencillamente no hay información porque no se pone en práctica la vigilancia necesaria. Por otra parte, a los fabricantes legítimos les preocupa que, si se destaca públicamente el problema de los medicamentos falsificados, las ventas de sus productos disminuirán. Por consiguiente, pueden ser reacios a participar en campañas contra los medicamentos falsificados. A estos problemas se añade el hecho de que para muchos países resulta difícil atraer a personal cualificado para ocupar cargos en el sistema de reglamentación, ya que los salarios que pueden ofrecer son bajos. Otro problema es el del cumplimiento de la ley; con demasiada frecuencia, la falsificación de medicamentos se considera simplemente un delito comercial y se castiga con sanciones menores.

Campaña de concienciación

En 2003, la OMS intensificó sus esfuerzos para concienciar a la población y a los gobiernos sobre los peligros de los medicamentos falsificados y de calidad deficiente, y para mejorar la colaboración en este campo entre los organismos de reglamentación farmacéutica y los encargados de hacer cumplir la ley. También siguió apoyando a las autoridades de reglamentación nacionales mediante la formación, el asesoramiento y la elaboración de directrices e instrumentos para mejorar los sistemas reglamentarios.

Medicamentos falsificados en Europa central y oriental y en los nuevos Estados independientes

El problema de los medicamentos falsificados no sólo afecta a Asia y África. Tras el colapso del sistema comunista, en el que el estado monopolizaba el suministro de fármacos y su reglamentación, la tarea de garantizar una reglamentación farmacéutica eficaz en Europa central y oriental y en los nuevos Estados independientes ha resultado ser un enorme reto. Aunque muchos de estos países ya han creado autoridades de reglamentación farmacéutica nacionales, sigue habiendo «lagunas» en la reglamentación, lo que se refleja en los informes sobre el aumento del número y la variedad de medicamentos falsificados.

Aún no se han recogido datos exactos sobre la cantidad de medicamentos falsificados en los nuevos Estados independientes y en los países de Europa central y oriental, pero sabemos que en varios países del Cáucaso, Asia central y Europa sudoriental se venden medicamentos en mercados y quioscos. Los ministerios de la salud de los países de la región cuentan con fondos limitados para la compra de medicamentos, por lo que la población debe, por lo general, asumir los costos de la atención de salud que recibe. La tentación de comprar medicamentos baratos en estos lugares es, por consiguiente, muy fuerte. Desgraciadamente, los medicamentos no sólo son baratos, sino que pueden ser falsificados o de calidad deficiente. Kees de Joncheere, Asesor Regional sobre Productos Farmacéuticos de la Oficina Regional para Europa de la OMS, afirma: «Los ministerios de salud de Europa central y oriental, y de los nuevos Estados independientes son claramente conscientes de este problema y les preocupa mucho, pero no disponen de los recursos necesarios para afrontarlo de manera eficaz.»

Contacto para información adicional: Kees de Joncheere - cjo@who.dk

Eshetu Wondemagegnehu es un funcionario técnico de la OMS que trabaja en el equipo de Garantía de la Calidad y la Seguridad: Medicamentos en la sede de la OMS. Aunque reconoce que la concienciación pública sobre el problema de los medicamentos falsificados va en aumento, considera que es urgente mejorar las normas de los países, tomando como base las directrices y los consejos de la OMS. «En la mayoría de los países en desarrollo hay escasez de medicamentos. Esto favorece el contrabando y la falsificación. Además, cuentan con frecuencia con sistemas de reglamentación muy débiles, de manera que los medicamentos con frecuencia se venden en las farmacias sin necesidad de presentar una receta, o incluso en la calle. En otras palabras, tenemos que tomar en consideración todo el sistema de suministro farmacéutico e impulsar a los gobiernos a que refuercen y hagan cumplir efectivamente las leyes y reglamentos farmacéuticos existentes, incluidas las que estipulan dónde, cómo y quién puede vender medicamentos.»

El Sr. Wondemagegnehu añade: «Nos preocupa mucho la persistencia de los medicamentos falsificados en los países en desarrollo. No resulta sorprendente que en muchos de estos países las políticas nacionales están supeditadas a motivaciones económicas y a menudo se olvida la necesidad de garantizar la seguridad de los medicamentos para fomentar la salud pública. Así, la producción y la venta de medicamentos pueden tener más importancia que la necesidad de garantizar su calidad y seguridad. Pienso que, en general, se trata de una cuestión de compromiso político… Cuando el compromiso existe, es fácil hacer que se respeten las normas.

«China es un buen ejemplo de compromiso político eficaz y de asignación de los recursos necesarios. En sólo cinco años, China ha creado una autoridad de reglamentación independiente (la Oficina Estatal de Fármacos) y ha avanzado considerablemente en la dotación de infraestructuras y personal cualificado.


La falsificación de medicamentos aparece cada vez más en los titulares de la prensa tanto nacional como internacional

CORTESÍA DE: International Herald Tribune


Aunar fuerzas para luchar contra las falsificaciones

En el año 2003 continuó, con el apoyo de la Agencia Australiana para el Desarrollo Internacional (AusAID), la aplicación de un proyecto de la OMS en el que participaban varios países para luchar contra las medicinas falsificadas en los países de la subregión del Gran Mekong (Camboya, la República Democrática Popular Lao, China, Tailandia, Myanmar y Viet Nam). El porcentaje de falsificación de antipalúdicos basados en la artemisinina supera el 50% en algunas zonas de esta región. Según el doctor Budiono Santoso, asesor farmacéutico regional de la Oficina Regional para el Pacífico Occidental de la OMS, «La falsificación de antipalúdicos está contribuyendo al aumento de la mortalidad por malaria y de la resistencia a los antipalúdicos. Resulta difícil imaginar cuál será el coste económico final. La inversión tecnológica que deberá realizarse si los antipalúdicos basados en la artemisinina se vuelven ineficaces y hay que desarrollar otro tipo de antipalúdico es inimaginable.»

Este proyecto pretende mejorar la colaboración entre los sectores farmacéuticos y los organismos que velan por el cumplimiento de las leyes, así como aumentar el grado de concienciación de la población sobre el problema de los medicamentos falsificados. La OMS ha trabajado con los países no sólo para elaborar planes nacionales e intersectoriales para erradicar las falsificaciones, sino también para fomentar la colaboración, intercambiar experiencias y compartir información.

En noviembre se celebró una reunión en Hanoi entre los países de la región del Mekong y varios organismos. El doctor Santoso afirma que «Cada vez es más evidente que los países no pueden luchar solos contra los medicamentos falsificados, sino que deben trabajar juntos para investigar su presencia en el mercado y a los responsables de la falsificación, así como para impulsar de forma conjunta el cumplimiento de las leyes contra los medicamentos falsificados».

El Proyecto Mekong continúa en 2004, centrado en la creación de un sistema regional de alerta temprana, sistemas de farmacovigilancia, leyes disuasorias y una mayor concienciación.

Contacto para información adicional:

Eshetu Wondemagegnehu - wondemagegnehue@who.int; Budiono Santoso - santosob@wpro.who.int


Cartel utilizado en la República Democrática Popular Lao para luchar contra los peligros de los medicamentos falsificados

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