Durante el año 2003, el número de personas que viven con el VIH/SIDA alcanzó los 38 millones, 9 millones contrajeron tuberculosis, y el número de casos agudos de malaria ascendió a 300 millones. A veces, estas enfermedades se unen para asestar un golpe doble: el VIH alimenta la epidemia de tuberculosis, alcanzándose cotas inimaginables hace 20 años.
Las iniciativas «Hacer Retroceder el Paludismo», «Alto a la Tuberculosis» y, más recientemente, «3 por 5», cuyo objetivo es proporcionar tratamiento con antirretrovirales a 3 millones de personas para finales del año 2005, reflejan la determinación de la OMS y sus socios por luchar contra estas enfermedades, reduciendo o, si es posible, deteniendo el sufrimiento, el daño, las pérdidas y el declive económico que ocasionan estas enfermedades.
Los medicamentos esenciales contribuyen a mantener estos esfuerzos, ya que prolongan y mejoran la calidad de vida de las personas que viven con el VIH/SIDA. Pueden curar la tuberculosis y la malaria; pero sólo si son asequibles, de buena calidad, y se utilizan correctamente, en la dosis y el momento adecuados.
Hay conocimientos y capacidad
Los veintiséis años que la OMS lleva fomentando y aplicando el concepto de medicamentos esenciales le han permitido desarrollar el conjunto más variado y amplio de expertos en medicamentos esenciales del mundo. La organización puede asesorar sobre cómo llevar los medicamentos adonde se necesitan y cómo hacer que se administren y tomen correctamente. Esto exige, a su vez, la generación de capacidad para poner en práctica políticas farmacéuticas nacionales, desarrollar experiencia en la gestión de la cadena de suministro, transmitir conocimientos sobre normas y estándares farmacéuticos, difundir de manera gratuita información sobre fuentes y precios, reforzar la capacidad de reglamentación y fomentar prácticas correctas de prescripción.
No obstante, aún hay demasiadas personas que no pueden acceder a los medicamentos esenciales. Los medicamentos falsificados altamente perfeccionados son un peligro real. Sigue sin estar claro qué sistemas de suministro de medicamentos funcionan mejor y dónde. Los problemas de calidad y seguridad suponen una amenaza para los regímenes terapéuticos y la salud de los enfermos. Pero, como muestra este informe, se están realizando avances sólidos a este respecto.
De hecho, el avance es posible gracias al continuo apoyo y la colaboración de los organismos socios de la OMS, los gobiernos y las organizaciones no gubernamentales.
El impulso, la energía y la pasión que están surgiendo en relación con los medicamentos para la lucha contra el VIH/SIDA, la malaria y la tuberculosis se canalizarán en otros esfuerzos que están en curso para garantizar que todos los medicamentos esenciales lleguen a quienes los necesitan.

LEE Jong-wook
Director general
Organización Mundial de la Salud
